La novela narra las
vivencias del doctor Somarriba cuando entra a formar parte un proyecto de
investigación sobre Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM), y sobre la
trascendencia que tendrá en él un objeto de origen oscuro del que se nos irá contando
su propia aventura, convertido en un personaje más de la trama.
Me ha sorprendido el enfoque aséptico, científico,
que la da a una historia que podría haber sido un cuento poco creíble,
hasta conseguir hacerla totalmente plausible. La
historia que comienza en los tiempos de la Inquisición y sus
persecuciones de herejes, se torna actual, entrando en el campo de la
ciencia (¿ficción?), y nos
introduce al doctor Somarriba, desde su presente en un afamado
laboratorio de
investigación americano, y recordando su pasado como cirujano de
prestigio en un hospital
madrileño que decide abandonar para cambiar de vida tras un trágico
suceso.
La historia de esa huída
hacia delante de un hombre escéptico que necesita saber si hay algo
después de
esta vida, se va mezclando con las vicisitudes de un mágico objeto, que
desde
México llegará al Sur de España en 1526 de mano de Mateo Santugalde. La
forma de contarlo es original, como si de una carrera de relevos se
tratara, y ese codiciado objeto será el
testigo que pasará de generación en generación, manteniendo su enigma
intacto.
Son muchas las historias que se cuentan, todas interesantes, asociadas
a los sucesivos poseedores de la reliquia: desde las rencillas territoriales
del siglo XVI hasta la invasión alemana de Polonia, pasando por la tragedia que
nombra Brontte y que yo tampoco conocía del naufragio del “Wilhelm Gustloff”,
entre otras muchas.
Y como telón de fondo,
una inquietante historia de amor con entidad suficiente como para desarrollar
una novela.
Los personajes
principales, Martin Somarriba y Silvia Aragón, mantendrán una complicada
relación mientras llevan a cabo las investigaciones del proyecto.
La narración es ágil,
incluso los términos médicos se hacen fácilmente comprensibles para un profano,
y la variedad de escenarios y épocas está llevada con mucho orden, de forma que
la historia se sigue con facilidad.
Según cuenta el autor, el
libro se ha basado en informes científicos auténticos, de carácter
confidencial, que llegaron a su poder por una fuente anónima y que ha
depositado en la editorial dada su relevancia. En la contraportada se menciona
que en esta novela se combinan historia, leyenda, ciencia, muerte y tecnología,
y es muy cierto. Esto la hace todavía más inquietante, ya que si de por sí la
trama ya es de gran interés, saber que la información aportada procede de un
proyecto de investigación la hace apasionante. Invita a la reflexión y pone de
manifiesto el poder de la información.
¿Quién no se ha
preguntado alguna vez si hay algo más allá de esta vida?
Marta Querol