ENTREVISTA
Con las preguntas de
Pilar López Bernués acudí al Hotel Astoria
donde tenía cita para entrevistar en persona a
Susana Fortes. Empezamos hablando de su trabajo como profesora así que la
entrevista comenzó inevitablemente con el siguiente comentario: "Existe sin duda
una relación entre tu ejercicio en la docencia con tu formación de Historiadora"
Susana Fortes:
El hecho de ser historiadora, con este tema y con esta novela, me permite unir mis
dos pasiones en la vida que son la novela negra y la investigación histórica. Todo
empezó con una noticia que salió publicada en toda la prensa internacional y aquí
lo sacó El País en contraportada, sobre un profesor de una universidad
americana que descubrió a través de una correspondencia privada, a un
asesino que había permanecido oculto
durante 500 años. Se refería a un hecho conocido para los historiadores, no tanto
para la gente común, que es la conjura que tuvo lugar el día de abril de 1478 en
la Catedral de Florencia contra
Lorenzo de Médicis.
Más que una conjura
en realidad era un golpe de Estado, allí estaba implicado el
Vaticano, estaba nuestro rey Ferrante
de Aragón y de Nápoles, estaba la principal Banca de la época, y era un golpe de
Estado en toda regla. Eso era conocido para todos los historiadores del Renacimiento
pero la persona que movió los hilos, que estuvo detrás de todo eso, consiguió irse
de rositas, es decir permaneció en secreto, nadie sospechó de él, y ahora, 500 años
después, se descubre su implicación.
A mí me parecía tan
atractivo el tema, tan apasionante… porque en el fondo los historiadores somos detectives
en el pasado, por eso un thriller permite unir el material de la novela
histórica y policial, porque permite introducir un método de investigación que es
un poco más al estilo de
Sherlock Holmes (sonríe) por decirlo
de algún modo que al método acedemicista que utilizamos los historiadores y para
un lector puede resultar un poco pesado.
La protagonista es una estudiante de Arte que se va a Florencia a hacer una tesis
doctoral sobre su pintor de turbio pasado del Renacimiento, pero también, como me
ocurrió a mí, sus obsesiones se van volviendo más propias de una detective que de
una historiadora del Arte
El detalle de introducir el thriller, que no es real del todo porque tienes
un personaje que puede no ser real, es una forma de acercar el pasado a la gente
que no le gusta leer Historia.
Susana Fortes:
Sí, es que la historia oficial tiene un modo de análisis que deja un poco frío al
receptor. Yo por lo menos, dando clase, mi experiencia es que la única manera de
conseguir que los chavales se interesen por una cosa que sucedió hace mucho tiempo,
cuando ellos no habían nacido, es hacérselo real, decirles cómo eran las calles,
qué comían, cómo se enamoraban, por qué cosas estaban dispuestos a matar y a morir
esas personas. Eso les genera el interés, les hace verlos como seres humanos, les
hace sentirse próximos a ellos y a interesarse por una época, porque si no el pasado,
así metido en casillas, como hacen los historiadores a veces, es como en conserva.
Es muy difícil para
la historia convertir el tiempo del pasado en tiempo de la vida, y eso está en las
novelas. Las novelas consiguen convertir el tiempo del pasado en tiempo de la vida.
Permiten aproximarse a una época, como en este caso al
Renacimiento que era una época fascinante,
porque toda una concepción del mundo se estaba desvaneciendo y había otra manera
de entender, la perspectiva, la geometría,
el arte, el pensamiento… todo estaba
cambiando, y Florencia en ese momento era la capital del mundo; no sólo era una
ciudad del Renacimiento si no era un microcosmos donde estaban ocurriendo cosas
apasionantes.
¿Viajaste a Florencia para documentarte?
Susana Fortes:
Claro, me pasé un año largo en Florencia, que además es precioso. Estaba en un apartamento
de estudiantes que era carísimo y de 40 metros cuadrados, que era un cuchitril (risas),
pero abría la ventana y me comía la Cúpula de Brunelesqui, la catedral, los tejados,
los edificios… era un lujazo absoluto.
Y luego estaba en
el archivo investigando, pasaba allí mañana y tarde, y el hecho de estar investigando
y al mismo tiempo estar en la trama y los acontecimientos e ir deshilvanándola…
es que yo iba recopilando información de un sitio y de otro y luego tenía que ir
ovillándola y tejiéndola en la novela y el hecho de estar allí, y de poder meterme
yo sola una tarde en la Catedral y ver allí donde tuvo lugar la
conjura…
En el momento culminante
de la misa, ese 26 de abril que era quinto domingo después de Pascua, estaba allí
toda la nobleza local, estaba Lorenzo de Médicis, estaban los florentinos de toda
edad y condición, y en el momento culminante el sacerdote levanta el cáliz y los
conjurados se echan encima de la familia del mecenas… entonces, con todos los detalles
que rodearon esa carnicería, porque fue una carnicería, fueron muy escabrosos, meterme
allí, en la Catedral, con ese silencio de las catedrales a esa hora..., eso me ayudó
mucho a ponerme en el lugar, a meterme en situación en la novela.
Has comentado que has estado documentándote y la siguiente pregunta sería ¿Es complicado
acceder a determinados documentos antiguos?
Susana Fortes:
Yo he pedido ayuda porque en mi italiano cualquiera puede manejarse en la calle,
en un restaurante, para un lenguaje coloquial, pero con documentos históricos es
como el castellano antiguo. Es un plus y yo tenía
ciertas dificultades en la interpretación de la documentación y para esto tuve la
ayuda, me ayudó bastante y se lo he agradecido en los agradecimientos de la novela,
de la directora y coordinadora del archivo de la sociedad histórica que se llamaba
Concetta Giamblanco, y a una administrativa que sabía muy bien español e
italiano y me echó una mano con la traducción.
Puesto que el
Vaticano tuvo mucho que ver en los hechos
que narras, cabe pensar que gran parte de esa documentación está en su biblioteca...
¿Has tenido acceso ahí también?
Susana Fortes:
El tema de la documentación del Vaticano es muy limitado, muy restringido. Ahí no
he podido. En esta conjura el Vaticano tiene un papel muy importante, el Papa Sixto
IV está detrás de este golpe de Estado, pero sobre todo a mí me interesaba una cosa:
esta estudiante, Ana Sotomayor que está en Florencia en el año 2.005 haciendo su
tesis y está investigando; está su profesor de tesis que es un tipo
mucho mayor que ella, un hombre muy escéptico, muy de vuelta de todo… pero entre
ellos se establece una especie de pique intelectual que es un punto de atracción,
un morbo, una especie de erotismo mental, como si fueran
jugadores de ajedrez… y luego tenemos
un cuadro, un restaurador de cuadros, pero sobre todo aparece una iglesia dividida
porque está allí en el año 2.005 que es el año en que se muere el
Papa Juan Pablo II, el Papa Wojtyla,
y en todos los momentos en que hay elección de un nuevo Papa la Iglesia es un hervidero,
una lucha de facciones y de poder, es una institución poderosísima con una lucha
encarnizada. Yo quería demostrar precisamente, y ése es el hilo de la novela, qué
podía tener que ver la elección de un Papa en el s. XXI con unos hechos ocurridos
hace 500 años. Y esa es la trama que une el pasado y el presente.
Susana... Ganar un primer premio de novela y quedar finalista en otros dos, entre
ellos el Planeta, es un excelente currículum ¡enhorabuena! ¿Cómo nació la Susana
novelista?
Susana Fortes:
No sé cómo explicar eso… Hay escritores que dicen que sabían que querían ser escritores
desde que prácticamente andaban a gatas, yo no dudo que sea así en algún caso pero
desde luego en mi caso no.
Cuando era pequeña leía muchísimo y lo que realmente
quería era “vivir” una vida de novela, no escribir novelas, que es diferente. El
trabajo de escritor me parecía muy sedentario, muy trabajoso… te estoy hablando
de cuando era una cría, no entraba dentro de mis cálculos, yo quería vivir. Era
una lectora que todo lo que caía en mis manos lo leía, y en un momento determinado,
no sé muy bien por qué, no encuentro una explicación lógica, pero supongo que tiene
que haberla, dí el salto y pasé de ser lectora a convertirme en protagonista.
Yo
creo que eso ocurre cuando lees algún libro en el que dices “ese final lo cambio
yo”, o “esto lo arreglo yo enseguida”, o quieres intervenir. Como lectora estás
leyendo y empiezas a intervenir y acabas introduciendo un elemento, y así acabas
escribiendo novelas.
En tu novela nos hablas de un cuadro en el que el
pintor plasma lo que ocurrió,
sólo hay que saber interpretarlo ¿Era una práctica habitual entre los pintores renacentistas
“ocultar” en sus obras segundas historias?
Susana Fortes:
En algún caso sí, Leonardo es el caso más emblemático.
Leonardo Da Vinci trabajaba en la bottega
(escuela) de Verrocchio que era una de las más fuertes de Florencia
donde estaba también y que de hecho sale en la novela, el pintor Paolo Masoni, y
Botticelli también trabajaba ahí. La Iglesia tenía mucho poder y una forma de introducir
elementos críticos o de introducir elementos diferentes, y ellos incluso buscaban
la manera de introducirlos mediante juegos o a través de gastar bromas era mediante
un cuadro: es decir,
un cuadro da muchísima información si lo sabes leer.
Cualquiera
que haya estado a solas delante de una obra de arte, sólo de ver la pintura, te
imaginas y llegas a conocer muchas más claves, si sabes ver un cuadro obtienes mucha
información. Y sobre esa tendencia a ocultar cosas, Leonardo es el más representativo
pero no es el único, desde luego.
También se hablaba de
“Las Meninas” de Velázquez…
Susana Fortes:
También, sí, es una forma de utilizar y transmitir secretos a través de una obra
de arte sin que te pillen, o sea sin que de alguna forma eso te cree problemas.
Parece que algunos artistas de la época pertenecieron a logias herméticas... ¿Sabemos
que fue así, existen pruebas determinantes?
Susana Fortes:
Hombre, en el caso de
Leonardo Da Vinci sí, y en el caso de muchos otros pensadores.
Piensa que lo fundamental en aquella época, que es el Renacimiento, Florencia era
la capital del mundo, no sólo era una ciudad italiana, si no que era la ciudad más
vibrante de Europa, y el Renacimiento cambiaba la manera de entender el mundo de
toda la
Edad Media con un papel muy poderoso de
Dios, y en el
Renacimiento hay la confianza en la
razón, en el pensamiento…
La cantidad de genios por metro cuadrado es brutal, allí
está
Maquiavelo, Miguel Angel, Leonardo, geógrafos,
filósofos, hay una efervescencia
de cultura, del mundo del pensamiento, y entonces muchas veces las vías de pensamiento
nuevo, las ideas nuevas tenían que abrirse camino de un modo oculto; está
la vía de la masonería, de las logias masónicas. Casi todos los pensadores importantes,
científicos, artistas, tuvieron alguna vinculación por lo menos en algún momento
de su vida con estas logias.
¿Cuadros de Leonardo o Botticelli poseen pistas acerca de esas supuestas logias?
Susana Fortes:
Sí, en concreto hay cuadros de Leonardo y de Botticelli que tienen elementos simbólicos
de la conjura. Es que la conjura de la que hablamos en la novela marcó hasta tal
punto la memoria de los florentinos que hasta hoy se van pasando de padres a hijos,
como de generación en generación. Y Botticelli tiene varios cuadros con elementos
simbólicos dedicados a la conjura. Leonardo también, tiene varios ahorcados de la
venganza posterior en bocetos.
Policiano, que es un poeta, tiene todo un libro dedicado
a la conjura, es decir todos los que vivieron aquellos hechos que fueron tan bestias,
dejaron algún
testimonio de lo que ocurrió, en cuadros,
en
cuentos, en literatura,
en poemas, en lo que fuera… hay muchísimos testimonios porque fue un hecho que estuvo
a punto de cambiar la historia de Europa.

En una época en la que
la Iglesia imponía sus dogmas y perseguía a los herejes
cabe
pensar que pertenecer a una secta secreta sería un delito gravísimo. De confirmarse
el hecho, ¿qué hizo que jóvenes artistas se unieran a algunas?
Susana Fortes:
Pues la curiosidad fundamentalmente intelectual y la búsqueda de formas de conocimiento
nuevas. El conocimiento y la búsqueda del pensamiento siempre significa una ruptura
con algo, siempre significa romper moldes y plantearse las cosas desde otro ángulo,
y eso siempre es peligroso.
Históricamente la cúpula de la Iglesia ha sido más humana que divina, en mi opinión,
y concretamente en el periodo en el que has centrado tu novela... ¡vaya tela! Aún
así, me cuesta entender que se eligiera una catedral para perpetrar un crimen y
que dos clérigos colaboraran... ¿Cómo interpretaban en el siglo XV el quinto mandamiento?
¿Se escudaban en alguna dispensa papal?
Susana Fortes:
(Risas) No, vamos a ver, no era tan raro lo de las conjuras en la
Catedral porque
las conjuras, los golpes de Estado, las conspiraciones pretendían acabar con toda
la familia de alguien, de un poderoso, en este caso de
Lorenzo de Médicis, no sólo
con él si no con él, sus hermanos y lo que pudiera ser su familia, para acabar
con el problema de raíz. Eran absolutamente letales en eso. La única manera de tener
a toda la familia reunida eran las celebraciones religiosas y hay casos de conspiraciones
y de luchas de poder y muchas tienen lugar en
la Iglesia, no solo como edificio,
si no también con la implicación de personalidades eclesiásticas.
Aquí el Papa Sixto
IV estaba detrás, porque claro, había una lucha de poder entre Florencia que era
la capital del mundo en el quattrocento y Roma, que lo será en el siglo siguiente,
entonces ahí hay un pulso entre el Vaticano y la república de Florencia.
Parece que el día elegido para matar sin éxito a Lorenzo el Magnífico acabó en una
carnicería ¿Murieron personas ajenas a ambos bandos, gente de la calle?
Susana Fortes:
Sí, murieron muchos florentinos. La gente tomó partido. Lorenzo era un tipo muy
querido por la gente y con mucho carisma, era un personaje realmente interesante
como hombre porque tenía muchas caras, tenía muchos perfiles: era al mismo tiempo
un gran poeta, era un tipo brillantísimo que hablaba varios idiomas, lo hacían bien
todo, bailaba, tocaba instrumentos musicales, era un estadista de primera categoría,
era también un implacable hombre de acción, montaba a caballo de maravilla… Era
un tipo que tenía un prisma muy complejo, muy complicado y desde luego muy interesante.
Para la gente este tipo de personalidad era como el Padrino de la ciudad, la gente
lo amaba y tenía también enemigos muy peligrosos. Tenía tanto carisma que cuando
ocurrió lo de la catedral la gente se tiró a la calle; los vecinos de las casas,
de las calles, de los pueblos, de la Toscana, a defenderlo. A la matanza de la
catedral sucedieron varios días de violencia con unos detalles de una escabrosidad
que no te puedes ni imaginar.
Relatas en el libro que algunos de los
condenados a muerte tras la conspiración
se autolesionaron y lesionaron a otros con prácticas casi
caníbales... ¿Eso formaba
parte de algún rito?
Susana Fortes:
A eso me refería con los elementos escabrosos que rodearon a la ciudad, con elementos
muy escabrosos realmente, vamos que Guillermo del Toro se habría puesto las botas
ahí (risas). Pero también tiene que ver con una cuestión casi biológico-religiosa
y es la idea del martirio. Estaba muy presente. En Florencia había cantidad de órdenes
flagelantes, y había una doctrina de la martiriología, del dolor físico, de exaltación
del dolor que roza en muchos casos el
masoquismo, y todos estos ingredientes estaban
muy presentes en la matanza de la catedral.
Parece que la república de Florencia era una cuna de intrigas, asesinatos, envenenamientos...
Susana Fortes:
Sí, la lucha por el poder en aquel momento y en la actualidad también, es decir
las conspiraciones, las conjuras… Florencia fue la patria de las ideas políticas.
Maquiavelo era florentino, el día de los hechos tenía nueve años solo pero luego
se lo aprendió (sonríe), quiero decir que todas las ideas del Renacimiento nacieron
ahí: la idea del estado moderno, el libro de Maquiavelo “El príncipe”, las virtudes del príncipe reflejan las ideas políticas, o sea la
venganza, la traición, la
ambición … son pecados o virtudes propiamente florentinas.
Vemos en la novela que el cuadro que investiga la protagonista está apartado, pendiente
de restauración pero sin que se trabaje en él. De hecho, se halla fuera de circulación
por intereses Vaticanos... ¿Existen en la vida actual obras en situación parecida?
Susana Fortes:
Sí, hay obras que están fuera. Cuando se restaura cualquier cuadro está fuera de
la circulación, está en talleres. Ocurren casos como éste que el cuadro está sometido
a una polémica entre los que quieren restaurarlo y los que no. Algunas veces hay
criterios estéticos porque dicen “bueno, es que intentar restaurar un cuadro es
machacarlo, es como hacerle un lifting a una persona de ochenta años” y hay otros
criterios que es que no quieres dejar ver lo que hay detrás del cuadro. Si el cuadro
tiene algún tipo de mensaje oculto pues también puede interesar que ese mensaje
no salga a la luz. Esa polémica puede hacer que el cuadro esté en stand by, como
hay muchos en los talleres, como en concreto éste de los Uffizi.
¿Qué conserva Florencia de su anterior poder y esplendor?
Susana Fortes:
Conserva toda
el aura de ese pasado que ha tenido la ciudad. Todos los sitios donde
han ocurrido muchas cosas, donde ha vivido gente tan tan interesante como la que
ha vivido en Florencia, tantos artistas por metro cuadrado… eso queda no sólo en
la monumentalidad, o sea en el arte, en los edificios, en las cúpulas, en los monasterios,
si no que queda al pasear por la calle, ¡tú notas el aura de la ciudad! Como en
muchas ciudades monumentales pero más acusado todavía. La belleza artística de Florencia
le da un peso que el paseante que visita la ciudad nota sobre los hombros directamente,
nota ese peso de la ciudad, el aura.
Creo que tu novela está muy bien situada en las dos épocas en las que transcurre
y que ese enlace te ha quedado genial
Susana Fortes:
¡Vaya, estupendo! (risas de alegría)
¿Cómo definirías tú la obra?
Susana Fortes:
A mí me cuesta mucho definir una novela, más si la he escrito yo (risas) pero yo
diría que es una novela negra ambientada en el Renacimiento. Me parece lo más exacto.
¿Es el
Renacimiento un periodo histórico que te interesa especialmente o, simplemente,
te has situado ahí para usar la conspiración como base argumental?
Susana Fortes:
Me interesa especialmente. Me interesa porque me parece una época de cambios. Siempre
que en la historia ha habido transiciones, es decir, ha cambiado la manera de entender
el mundo, el suelo se mueve y ocurren cosas muy interesantes. Florencia estaba en
un momento de esos: se caía una concepción del mundo vieja, y las nuevas ideas estaban
abriéndose camino sobre todo en las mentes más despiertas. Eso hace que sea muy
atractiva.
Y por otra parte, el hecho de una investigación reciente a la que todavía
no han tenido acceso los historiadores ni los novelistas como es este archivo privado,
esta correspondencia secreta que hace que un tipo que consiguió pasar desapercibido
durante 500 años, ahora, al cabo de todo ese tiempo salga a luz, a mí me parecía…
descubrir un asesino oculto 500 años es un reto que no podía dejar pasar.
Se puede decir que eso es lo que más te seducía de la historia que nos cuentas en
“Quattrocento”.
Susana Fortes:
Sí, bueno me seducía todo, me seducían los personajes y me seducía la época.
¿Te gustaría añadir algo más?
Susana Fortes:
Creo que como escritora he tratado de implicar al lector, es decir, de que al lector
le quedara el placer de imaginar qué movimiento de ficha ha faltado para que el
asesino pasara desapercibido y sus actos quedaran impunes. Es como una
partida de
ajedrez en la que pretendo que el lector también mueva ficha: que al tiempo que
la protagonista, que es Ana Sotomayor, va desvelando y va atando cabos sueltos de
la historia, también
el lector vaya sacando sus propias conclusiones.
Hemos comentado tu obra “Quattrocento”, una novela histórica... Como bien sabes,
ese género está muy de moda pero suscita alguna controversia. Hay quien defiende
que la Historia es Historia y la novela es novela, pero también existen los que
opinan que novelar hechos históricos es una forma de acercarlos a un grupo de lectores
que no se interesarían por la Historia como tal...
Susana Fortes:
Esta pregunta me interesa mucho contestarla.
Yo creo que sí, creo que hay una tradición de novela histórica riquísima, que yo
me siento muy identificada con ella, que es la que inauguró Umberto Eco con “El nombre
de la rosa” y
que pueden representar Marguerite Yourcenar o
Alejo Carpentier, que
a mí me interesa mucho porque parte de un rigor histórico, serio y sólido, y con
una calidad literaria que me interesa.
Y luego hay otra tendencia que me parece
muy respetable también pero que no me resulta tan próxima, a mí me interesa como
lectora, donde a lo mejor hay una tendencia a mezclar
lo histórico con lo esotérico
y a mí no me interesa tanto, me parece que la Historia, que los hechos y que la
realidad de por sí, tal como fue y sobre todo el pasado, ya es bastante truculenta
y bastante enigmática y misteriosa como para sacarse un conejo de la chistera.
Te agradezco el tiempo y la entrevista, Susana, y permíteme felicitarte por una
obra realmente brillante. Creo que has sabido conjugar muy bien el atractivo que
tienen las novelas de intriga con los conocimientos históricos y artísticos que
siempre va bien recordar o aprender.
Susana Fortes:
Muchas gracias, Pilar. Me parece maravilloso que te haya parecido brillante y que
te haya gustado la novela. Muchas gracias por la entrevista.
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