Los seguidores de
Anika Entre Libros saben que
Pilar López Bernués
es una de nuestras autoras destacadas, escritora y colaboradora de la web además
de amiga. Sus tres primeros libros publicados con Bruño forman parte de una serie
que comienza con "El secreto del caserón abandonado",
continúa con "El misterio de los cachorros desaparecidos"
y "Miedo y misterio en los Pirineos",
y concluye de momento con "Un descubrimiento diabólico".
"Misterios desde el parapente"
será el quinto libro de la serie Aventureros en Acción. Autora también
de libros de temática adulta, tiene publicado "En aquella pared norte" y otras
obras pendiente de edición.

Cuando llegó a La Eliana la acogió un frío tremendo en la calle pero recibió mucho cariño en cuanto llegó, y es que además de ser esperada por alumnos y profesores,
la que escribe este artículo iba a verla en persona por primera vez después de una
gran amistad que comenzó por Internet hace unos años.
La primera sesión, en la que había setenta y cinco chavales, estaba formada por
un primer grupo de 1º de la E.S.O. Luego habría otra sesión del mismo curso con
otros tantos. Debo admitir que yo también estaba contenta porque aparte de cubrir
el evento –como en su día hice en Bétera con
Heinz Delam, también
autor de Bruño- en ese grupo estaba mi hijo Erik,
del que tantas veces os he hablado
y que es el colaborador más joven de “Anika Entre Libros” haciendo sus ocasionales
propias fichas de libros.
Tres alumnas dieron la bienvenida a Pilar, y con micrófono en mano comenzaron a
relatar su biografía, pero les pudo el nerviosismo y la emoción y dieron paso a
la propia autora para que empezara la charla.
¿Qué hace un autor en las charlas de los institutos cuando visita estos centros?
Como bien se dice, cada maestrillo tiene su librillo. Pilar comenzó hablándoles
de sus inicios, cuando escribía una novela de “adultos” (les recuerda que aún lo
hace) que tuvo que reescribir por fallos informáticos, así como de las negativas
a ser publicada. En todos sus comentarios se notaba la necesidad de la autora de
compartir no sólo experiencias si no también, de una forma muy sutil, dar algunos
consejos provechosos para la vida de los críos y recalcar valores, algo que suele
hacer igualmente en sus novelas y que habla muy bien de ella como persona.
Como era de esperar les habló de Internet, pero no sólo con el fin de que vieran
el posible acercamiento a ella como autora (mediante e-mail y su página web) si no
también para recordarles que podían preguntarle lo que quisieran pero que jamás
les haría los deberes, y les recordó la importancia de escribir bien. Hay mensajes
que le llegan tipo SMS, pero algunos incluso parecen tan encriptados que ni con
imaginación los entiende.
Pilar López Bernués
aprovechó para que supieran lo bonito que era leer un libro y lo patético que le
resultaba que le pidieran los deberes incluso con exigencias o fechas concretas.
“Yo no le hago los deberes a nadie”, dijo tajante. Después de todo
un libro puede leerse en poco tiempo, y esa mañana quedó confirmado por algunos
alumnos que “El misterio de los cachorros desaparecidos”
se leía en un par de horas.
Y hablando del libro tocó el tema de la imaginación. Un mismo libro podía interpretarse
y vivirse de forma distinta por dos personas. “La imaginación –dijo-
es la base de todo proyecto”, y aprovechó para hacerles ver la
diferencia entre una película en la que te imponen visualmente hasta el decorado,
y un libro. “Cada niño crea su película al leer el libro” – dijo,
y a continuación nos contó una anécdota ocurrida en otro instituto. Al parecer una
chica se había sentido muy identificada con "Ana", uno de los personajes que además
se diferenciaba porque era pelirroja. La estudiante llegó a tal punto de identificación
que decidió que Ana era morena como ella,
y cuando hizo el trabajo para clase insistió
en ese detalle. Con esta anécdota
Pilar López Bernués
mostró su apoyo a esa libertad de imaginar y crear.

Además de leer, escribir es un tema importante para los autores, de modo que la
escritora les dijo tajante que “la ortografía es muy importante”,
a tal punto que les sugirió visualizar un currículum vitae lleno de faltas de ortografía
para que vieran la imagen que darían ante un posible empleo. “Cuando leemos,
de forma inconsciente aprendemos”, esta es una frase con la que muchos
estaríamos de acuerdo y que ella usó de base para mostrarles que tras las lecturas
amenas y divertidas, de libros
leídos por placer, se aprende incluso ortografía.
Antes de dar paso al turno de preguntas,
Pilar López Bernués
les habló del origen de sus novelas, cómo nacieron, por qué… y en un momento dado se metió a los chicos en el bolsillo al contar anécdotas de su perro y su gato.
Guiados por una maestra, los chavales comenzaron a alzar las manos para hacer sus
preguntas, y uno por uno leyeron la suya. Las habían preparado antes y traían sus
papelitos para no olvidarlas. No pude evitar pensar que había sido una buena opción.
El primero en levantarse fue Alvar, que le hizo una de las preguntas más interesantes,
por qué había introducido el tema del nazismo en la novela. Otra de las preguntas
se refería a la anorexia, y en ambos casos la respuesta de Pilar fue la misma: “además
de divertirnos, tenemos que pensar”, dijo.
En la imagen Pilar López Bernués con Erik Guadas
Fueron muchas y variadas las preguntas que le hicieron a la autora, entre ellas
la típica “inventas sobre la marcha o ya sabes cómo va a acabar”, u otras como “en
qué te inspiras” o “cuándo escribes”… pero hubo otras cuestiones más personales
referidas a su pasión por la escalada, sobre sus escritores favoritos, e incluso
le preguntaron si conocía a
Laura Gallego. La pregunta
que llevó más tiempo responder pero para la que Pilar iba preparada la hizo Andrés
y tenía que ver con el código ASCII que la autora usa en una de sus novelas. Tras
explicarles qué era el código ASCII pidió a Erik que les mostrara una tabla donde
venía la demostración de lo que les estaba contando, y cuando éste volvió le invitó
a sentarse en la mesa y quedarse con ella. No todo el mundo sabrá que
Pilar López Bernués
leyó varios relatos que escribió Erik cuando éste tenía 9 años y que desde entonces
cree en su talento y le anima a escribir. El hecho de que Erik tuviera cierto protagonismo
y cariño no es casual, se conocen hace ya unos años y esta era la primera vez que
se veían cara a cara. Un día especial de verdad.
Erik justo cuando pasa a otros alumnos la tabla de ASCII
que trajo la autora. A su lado, el profesor de Lengua
La ronda de preguntas continuó mientras tanto. No aconsejó ningún libro en
particular (porque cree que cada uno debe leer lo que le apetezca), confesó no tener
escritores favoritos o releer sus libros varias veces, incluso desconocer si la
habían plagiado alguna vez, y pasó a responder a preguntas más personales, de esas
que surgen por interés real en el lector: ¿Es verdad que….? Quedó claro que los
chavales no sólo habían leído la novela, también su biografía.
Pilar
López Bernués comienza la firma de libros

La charla de
Pilar López Bernués
tuvo un final realmente bonito: contó que cuando tenía nueve años leyó –sin comprender
apenas- un libro de
Julio Verne. Cuando lo terminó volvió
a leerlo, y al finalizarlo empezó de nuevo, así hasta quince veces. La cuestión
es que ella se consideraba un personaje más, y viajaba con los exploradores, subía
o bajaba montañas con ellos, se introducían juntos en las grutas… y esto nos lleva
a una frase suya muy apropiada con la que concluir: “Si os habituáis a leer
no tendréis excusas para aburriros nunca”. ¡Cuánta razón tiene!
Diana, Andrea y Andrés
con la autora
En manos de Pilar,
un libro vacío, de portada amarilla y páginas blancas, ya escrito en parte, que
le regalaron para que los alumnos le firmaran a ella.
Erik firmando el
libro amarillo, y Pilar firmando su novela

Erik sentado en la
mesa junto a Pilar, micrófono en mano (un rato antes)
La última imagen:
Pilar conmigo a las puertas del I.E.S.

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