ENTREVISTA
Junto a la publicación hace un mes de la obra “Magos
de América”, libro que rescata parte de su trabajo en México,
del escritor chileno Waldemar Verdugo se ha publicado también a finales de 2006
una reedición de su obra “En Voz de Borges”,
libro señero para acercarse al autor argentino.
Coeditado por la Secretaría de Cultura del Ayuntamiento del Estado de México, Librería
Imagen y Norte/Sur, acaba de ser publicado el libro “Magos
de América”, del escritor chileno
Waldemar Verdugo, con quien hablamos
en su estudio ubicado en la Caleta de Pescadores de San Pedro en Cartagena, en los
mares del sur chilenos. El autor ha recibido varios premios, entre ellos el de Crónica
Histórica 2004 del Consejo de la Cultura y las Artes de Chile, y el Premio Anual
de Periodismo Cultural del Instituto Nacional de Bellas Artes y el Gobierno de México,
en 1987, época desde la cual arranca el germen de los trabajos reunidos en esta
nueva obra: crónicas literarias acerca del argentino Jorge Luis Borges,
el mexicano Juan Rulfo y la chilena María Luisa Bombal,
con referencias al realismo mágico que inspiró la obra de Gabriel García Márquez,
publicados en revista Vogue y UnoMásUno.
En esta obra “Magos de América”,
libro diseñado por los artistas mexicanos Edmundo Calderón y Yandira Ale, el autor
escribe en el prólogo: “En este trabajo intento citar apenas
la relación que existe entre la concepción del escritor de su papel y la intuición
de que el lector sabe que cuando llegue la noche estaremos solos los dos. Digamos
que es posible que se trata de buscar entre dos la verdad entre las varias aparentes
verdades. Por esto aquí toco espectros que incluyen las formas de lo mágico, porque
en cualquier escrito de lo humano que se trate el misterio es necesario. Por eso
hablo de gente mágica, ese modelo o arquetipo que está fuera del tiempo histórico,
que se desenvuelve en esa época ancestral de los orígenes (antes del tiempo) cuando
los dioses y héroes realizaban sus vidas fabulosas. Al fin ninguna ciencia prueba
que no hay gente mágica. Lo cierto es que estos escritores no privilegian el tiempo
ni la historia, porque educan otra región del alma. También restauran en su medida
cierto orden moral que aspira al simple equilibrio de la justicia, en un posible
gobierno hombre adentro de fuerzas ocultas en nuestro mismo corazón. Entonces, lo
natural sería afirmar que los escritores aquí reunidos fueron magos porque han utilizado
esas fuerzas ocultas, pero diremos también que son mágicos porque supieron hacerse
gentes comunes y corrientes, logrando así retar al diablo en el infierno, venciéndolo
en su propio terreno. De estos magos de las letras de América, de ellos aprendí
que si los hombres observamos cuidadosamente nuestra realidad, descubrimos que la
realidad es fabulosa.”
Comenzamos
preguntando a Waldemar: ¿Cuál es el concepto del tiempo detenido en la obra de
Juan Rulfo?, y nos responde:
Waldemar Verdugo Fuentes:
El maestro Rulfo creía que el problema fundamental en la vida es el tiempo. Una
vez conversando con él, en esos momentos de amistad que regalaba, le oí decir que
su tristeza en verdad era la tristeza de un hombre que sabía que tenía que morir,
pero que en verdad amaría
vivir eternamente para gozar el no hacer
nada o intentar aún unas líneas memorables, él era un gran desencantado de la mortalidad
humana, y le dolía que al final cualquier historia terminaba con la muerte a la
que el tiempo, inapelablemente, nos acerca cada día más. Rulfo era muy agradable
y tenía un gran sentido del humor, sólo que le entristecía la idea de tener que
morir. Entendía que la vida no es una progresión cronológica, que vivimos en fragmentos,
por decir así. Porque las cosas en la vida de cualquier hombre no suceden de manera
constante, entonces contaba una historia con hechos muy espaciados, rompiendo el
tiempo y el espacio. Había leído mucha literatura española y descubrió que los escritores
llenaban los espacios desiertos con divagaciones y lucubraciones; él pensaba que
lo que contaban eran los hechos y no las intervenciones del autor, sus ensayos,
su forma de pensar, y se limitó a los hechos, y para eso en su novela “Pedro Páramo” inventó a los personajes muertos
que no están dentro del tiempo o el espacio, y si lo están es en un espacio o tiempo
detenido.
Alguna vez le pregunté a Rulfo de dónde le vino esta técnica novedosa y él dijo
que fue un experimento, con influencia de sus lecturas. Sabemos que el sentido del
tiempo es una inhibición para impedir que todo suceda de una vez, pero en su obra
capital esto deja de tener sentido, y las acciones se suceden alternativa y simultáneamente.
Todo se repite, todo se inicia nuevamente, de manera circular, porque, de alguna
manera, es siempre hoy; leemos lo que está ocurriendo en el momento porque los personajes
están condenados a la vida eterna en un tiempo que está detenido: esta concepción
que aporta a la literatura también lo hace señero.
¿En qué forma se familiarizan la obra literaria de Juan Rulfo y María Luisa Bombal?
Waldemar Verdugo Fuentes:
Son familiares en muchos aspectos, como el uso de un lenguaje prodigioso para expresar,
por ejemplo, una atmósfera literaria tan singular como esta de ubicar a sus personajes
en un tiempo o espacio detenido, que no es otra la atmósfera en que transcurren
“La Amortajada” y “La
última niebla”, obras capitales de María Luisa. Ambos,
según creo, lograron crear una obra literaria perfecta, a la que llegaron por caminos
diametralmente opuestos: según el punto de vista con el que miran la vida un hombre
y una mujer que escriben: uno apuntando su falo erguido y ella quieta en la fascinante
oquedad de la mujer. Pienso también que para quienes conocimos a Rulfo y a María
Luisa, es notable familiarizar, en su trato con los otros, una cierta sensación
de melancolía, a ratos, de lejanía, de que se iban a otra parte donde nadie podía
acompañarlos, pero que no molestaba al interlocutor: esto era en ellos absolutamente
natural. También recuerdo que cuando alguna cosa les animaba, sus ojos se volvían
húmedos, lo que les ocurría cuando hablaban de sus lecturas, como las históricas
narraciones de la Conquista. Rulfo fue un gran lector de crónicas antiguas, escritos
de frailes y viajeros, los epistolarios, las relaciones de la Nueva España. Y María
Luisa
al final de su vida estaba embarcada en narrar la última noche del
conquistador Diego de Almagro, cuando reflexiona que había entregado su vida para
llegar a Chile, en el final de la tierra, sin encontrar
lo que buscaba.
¿Qué relación unió a María Luisa Bombal y Juan Rulfo?
Waldemar Verdugo Fuentes:
Se admiraban mutuamente. Se conocieron en México, cuando María Luisa llegó a la
secretaría de Gobernación en el Distrito Federal para realizar un trámite en la
oficina de Migración, la acompañaba la actriz Dolores del Río, y quien las atendió
fue Juan Rulfo, que durante años trabajó empleado en esa oficina pública: él comentaba
la situación diciendo que eso tenía de bueno la burocracia mexicana, que estaba
plagada de sorpresas porque fomenta la amistad; solía contar que en esa oficina
también trabajaban otros dos notables escritores mexicanos como son Efraín Hernández
y José Gorostiza, “quienes quedaron enamorados de la belleza de Dolores
y yo de la prosa de María Luisa, quien me regaló un ejemplar de “La Amortajada”,
que considero una joya literaria”.
En los años siguientes mantuvieron un intercambio de correspondencia no breve, y
en 1972 se reencontraron en Chile en la visita que realizó Rulfo invitado por el
entonces presidente Salvador Allende: celebraron su encuentro en una noche histórica
de conversa amistosa, vino y empanadas en la casona de la Sociedad de Escritores de Chile.
Rulfo decía que relacionaba a María Luisa con un aspecto alegre de su vida, y ella
lo estimaba como se estima a un buen amigo que también se admira. Ambos creían que
la vida no es muy seria en sus cosas; y nos legaron, por supuesto, una obra colosal
que inyectó hasta ahora de vitalidad a las letras españolas.
...El Realismo Mágico surge como vía de escape
de la imaginería latinoamericana inspirada en nuestros áridos desiertos, singulares
campos y profundas selvas...
¿Se podría afirmar que María Luisa
Bombal y Juan Rulfo fueron los precursores del Realismo Mágico?
Waldemar Verdugo Fuentes:
Creo que sí. Sin desmerecer otros adelantados, pienso que ellos fueron los pioneros
que le dieron forma final literaria, la corriente literaria más sólida que nos lega
el siglo XX. De hecho, Gabriel García Márquez quien popularizó esta
escuela literaria, él cita a Rulfo y la Bombal entre sus fuentes de inspiración.
¿Cuáles serían algunos rasgos sobresalientes
del Realismo Mágico?
Waldemar Verdugo Fuentes:
El Realismo Mágico surge como vía de escape de la imaginería latinoamericana inspirada
en nuestros áridos desiertos, singulares campos y profundas selvas. Como escuela
literaria es extremadamente rigurosa en el uso de nuestra lengua, su sabiduría formal
arranca de los tiempos en que los escritores narraban con números. El personaje
es esa voz real que habla dentro de nosotros, de la que nos insinúa una posible
forma en todas las cosas que sabemos, envuelta en una atmósfera natural y, sin embargo,
plagada de pequeños hechos fantásticos y
lugares hechizados; cuya vida transcurre
en un tiempo que no conocemos, pura soledad, puro calor y niebla espesa, ciudades
fantasmas, caravanas de fenómenos, hombres aparecidos, mujeres aladas, islas nuevas.

A tu juicio, ¿por qué crees que María
Luisa Bombal y Juan Rulfo publicaron tan poco?
Waldemar Verdugo Fuentes:
Se dice que la función más alta de un escritor es producir una sola obra maestra,
lo demás no importa. Y ambos cumplieron: en sus casos lo poco es sinónimo de excelencia;
no necesitaban escribir más. Por supuesto que el
arte tiene que ver más con el trabajo
que con la inspiración, pero pudiera ser que el ángel inspirador los dejó de acompañar
o se cansaron de trabajar tan exhaustivamente como se requiere; el caso es que ambos
fueron seriamente cuestionados por su obra reducida.
A diferencia de Rulfo, que lo tomaba con cierto humor, a María Luisa la angustiaba
al final su apagamiento creador. Ella decía que estaba impedida de crear más, que
la asustó esta vida y era como si alguien hubiera cortado su inspiración; consideraba
que si bien escribir era un don natural, el sentimiento es espontáneo, la expresión
hay que trabajarla mucho, pulirla, y esto era algo que al final no alcanzaba, nada
le gustaba de lo que escribía, y al llegar la tarde sólo rompía lo que había logrado
escribir en el día, que nunca era mucho: esto la entristecía. En cambio, Rulfo lo
tomaba con buen humor; cuando alguien, que nunca faltaba, le preguntaba por qué
no escribía más, él respondía cosas como: “no escribo más porque prefiero andar
de vago” o “no escribo porque no quiero, por eso.” Yo creo que cuando se escribe
así como ellos es imposible tener la fecundidad de otros autores: la diferencia
entre calidad y cantidad es similar a la diferencia entre el que posee el don y
el que no lo posee. Esto es así y nada más.
¿Crees que la fórmula utilizada por
los escritores del Realismo Mágico sigue sorprendiendo a los lectores?
Waldemar Verdugo Fuentes:
Yo creo que siempre que un lector tome un libro de los escritores del realismo mágico
será sorprendido. Es más allá de una moda, estamos aquí hablando de la huella literaria
más profunda que cruza el siglo pasado: no se trazó una huella más marcada. A través
de la
alquimia de lo que es con lo que no es, de lo real con la poesía,
se manifiesta esta literatura en la esencia misteriosa del mundo, enseñada con expresión
tersa, de ceñida transparencia; es una nueva manera de escribir a la manera del
arte que cobija lo singular y sin dudas bienvenido por el lector, quien reconocerá
siempre la literatura cuando es ofrenda milagrosa al verbo.
...Se dice que la función más alta de un escritor
es producir una sola obra maestra, lo demás no importa...
¿Satisfecho con el resultado de este
libro?
Waldemar Verdugo Fuentes:
Muy satisfecho. Porque el que te publiquen un libro en México sin necesariamente
estar allá, es un logro para cualquier escritor hispanoamericano. Además, por la
buena distribución de las librerías de CONACULTA, este librito lo puede encontrar
igual el lector que llegue a la Ciudad de México y lo busque en la librería del
aeropuerto, que el lector que entra a una librería en Tijuana, Guadalajara o en
Chiapas, lo que me hace muy feliz, porque al final un escritor trabaja para los
demás, como se practica cualquier oficio en este mundo.
© Rubén Devia ©
www.ciberanika.com
© Ruben Devia H. foto y textos
Publicado en Organización Editorial Mexicana.
(Autorizada Publicación en Anika Entre Libros de España)