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Entrevista a José Antonio Suárez 
para Anika Entre Libros
Por Joseph B. Macgregor
José Antonio Suárez (1963) es licenciado en Derecho. Entre otras, es autor de las siguientes novelas, encuadradas todas dentro del género de la ciencia-ficción: Nuxlum (Espiral, 2000, ganadora del premio Ignotus), El despertar de Nuxlum (Equipo Sirius, 2001), Rebelión en Telura (Edebé, 2002), Peregrinos de Marte (Espiral, 2003), Sombras en Titán (Equipo Sirius, 2006), Nada nuevo bajo el Sol (Por la tangente, 2006), Cristales de fuego (Ediciones Parnaso, 2007) y Almas mortales (Editorial Ábaco, 2007).
Ha colaborado con diversas publicaciones, como Ciberpaís, Asimov, Solaris, Artifex, NGC 3660, Ad Astra o Alfa Eridiani.
Nuestro colaborador ha conversado con el autor sobre sus tres últimas novelas “Nada nuevo bajo el Sol”, “Cristales de fuego” y “Almas mortales”, que abordan el género de la ciencia-ficción desde dos ópticas muy distintas.
 
                      ENTREVISTA 

I. CRISTALES DE FUEGO Y NADA NUEVO BAJO EL SOL: DOS OBRAS DE CIENCIA-FICCIÓN MUY DIFERENTES CON ELEMENTOS COMUNES

Aunque “Cristales de fuego” y “Nada nuevo bajo el sol” son obras que podemos encuadrar dentro de un mismo género, lo cierto es que se tratan de historias muy diferentes una de la otra en cuanto a planteamiento, desarrollo, tono, intenciones, etc., ¿Qué elementos comunes crees que pueden tener ambas novelas?

José Antonio Suárez:

La verdad es que se trata de dos obras totalmente distintas, tanto en su concepción como en el ambiente. "Nada nuevo bajo el Sol" es una novela de futuro cercano, personajes corrientes en un ambiente urbano, con dos tramas bien diferenciadas, que intenta responder a la pregunta de si se puede seguir siendo original en el siglo XXI. "Cristales de fuego", en cambio, es una novela de aventuras, con unos rasgos deliberadamente exagerados, expuesta con mordacidad desde un punto de vista muy peculiar y narrada en primera persona. Supongo que el lector puede encontrar rasgos en común entre una novela y otra, aunque no era mi intención.



Desde mi punto de vista tanto "Cristales de fuego" como "Nada nuevo bajo el Sol" comparten un mismo sentido del humor… ¿De qué cosas te gusta reírte a través de tus historias?

José Antonio Suárez:

Considero el humor como una parte fundamental de nuestra existencia, es una herramienta muy poderosa para analizar la realidad y evitar tomarnos la vida demasiado en serio, porque ya sabes lo que dicen: al final nadie sale vivo de ella. Tengo cierta debilidad por autores como Tom Sharpe, o en el cine, por Woody Allen, que utilizan este tipo de recursos en sus creaciones, y que confieren a sus obras un tono incisivo y mordaz, muy personal.



Pienso que otros aspectos a destacar de tu estilo narrativo son por una lado, la caracterización de los personajes principales y por otro, la descripción de los ambientes, siempre muy acordes con la historia y con el tono en el que la cuentas… ¿De qué modo surgen estos mundos futuros en tu mente? ¿Cómo los creas o construyes?

José Antonio Suárez:

Las narraciones no surgen de modo espontáneo: la inspiración te tiene que sorprender trabajando. Las fuentes de la creatividad son muchas y están a nuestro alrededor; sólo hay que observar atentamente, y tomar apuntes. Para dotar a una novela de ciencia ficción de cierta credibilidad, tiene que gustarte la ciencia.

Aunque estudié una carrera de letras, me preparé en el bachillerato para las ciencias; iba a estudiar biología (materia que de un modo u otro, suelo tratar en muchas de mis novelas), pero por azares de la vida, me dediqué al Derecho. Y no me arrepiento, porque como científico habría sido bastante mediocre. Pero no he perdido el contacto con la ciencia e intento mantenerme al día de las novedades, que me sirven de fuente para elaborar mis historias.



¿En que o en quien te basas para diseñar tus personajes?

José Antonio Suárez:

Como te decía antes, trato de basarme en el mundo que tengo a mi alrededor. Cuando abordo un personaje, intento hacerlo de un modo que sea realista; las personas no son héroes ni villanos, normalmente somos una mezcla de ambas cosas. Me gusta que mis personajes sean auténticos en lugar de héroes de cartón piedra, y mostrar sus miserias, por qué no: eso les hace humanos y les da dimensión.

II. CRISTALES DE FUEGO

Concretamente, ¿Cómo se te ocurrió la idea de incluir un tapir malayo como protagonista y narrador de “Cristales de fuego”?

José Antonio Suárez:

Algunas editoriales utilizan como marca registrada el nombre de escritores fallecidos para seguir vendiendo novelas suyas, y no, no es broma. Hay que fijarse si junto al nombre del autor aparece el distintivo de marca registrada (con un tipo de letra minúscula, por cierto, para que el lector no se percate del truco): si ocurre eso, quiere decir que el autor difícilmente podría haber escrito ese libro, como no sea a través de un médium, porque lleva ya varios años criando malvas. En su lugar, un tipo contratado por la editorial se dedica a escribir obras bajo esa marca. De ahí nació la idea para el personaje de Simón Daldasarre, un escritor con muy poca paciencia para atender a sus fans; y fruto de esa antipatía, sufrió la venganza de uno de ellos, un graciosillo experto en ordenadores que ideó un retorcido plan para mofarse de él.



Siguiendo con el hilo anterior, escenarios y personajes denotan un indudable gusto por el feísmo a la hora de describirlos o caracterizarlos. ¿Por qué ese interés por destacar los aspectos más feos o más cutres de la raza humana o de la sociedad que nos ha tocado vivir?

José Antonio Suárez:

Bueno, no siempre resalto aspectos feos o cutres, mis personajes también hacen cosas buenas. Lo que sucede es que estamos acostumbrados a que los personajes de ficción actúen de un modo que no se corresponde con la realidad; digamos que se comportan de acuerdo a una representación idealizada del ser humano, de cómo nos gustaría ser, en lugar de verlos como las personas son realmente, sin ocultar sus defectos. Yo presento a mis personajes también con esos caracteres, porque están ahí, y eso los hace auténticos.



La novela tiene una puesta en escena, que me recuerda a los ambientes descritos en comics futuristas de los años 80 ¿Qué libros o comics piensas te influyeron más a la hora de diseñar el escenario de esta novela?

José Antonio Suárez:

He leído pocos cómics, la mayoría en la desaparecida revista 1984; no sé si me habrán influenciado, la verdad es que los leí hace bastante tiempo. Literariamente, he disfrutado mucho con las historias de Philip K. Dick, Robert Silverberg o Fredrick Pohl, por citar algunos nombres, de modo que alguna influencia deben de haber tenido en mis obras; todo lo que lees te influye de un modo u otro, y de hecho, puedes estar influido por cosas que ni siquiera recuerdas haber visto o leído, y creer que eres original cuando la historia que cuentas ya la escribieron otros antes de que tú nacieras.



Pienso también que la ciencia-ficción o la fantasía te sirve como vehículo además para expresarte o reflexionar sobre temas que le preocupan o la interesan. Por ejemplo, gran parte de la trama de “Cristales de fuego” parece basarse en la guerra de Irak (que en la novela llamas Kiar). ¿Es así? ¿Por qué la guerra de Irak, precisamente? ¿De qué modo te tocó o preocupó este acontecimiento como para que lo utilizarás como base argumental de tu novela?

José Antonio Suárez:

Sí, tienes razón; la novela está inspirada en ciertos acontecimientos de la primera guerra de Irak. A mí me resulta muy inquietante que un dictador, armado y apoyado por Estados Unidos, decida invadir un país vecino sin el beneplácito de su «patrocinador» y arriesgarse a ser destruido en el proceso. Recuerdo que por aquella época se habló de un malentendido diplomático entre un alto cargo del gobierno iraquí y el embajador americano. Parece que Irak le dio a entender sus intenciones de invadir Kuwait, y el embajador no puso objeciones. Se achacó este malentendido a un error del intérprete, pero puestos a especular, yo creo que había algo oscuro detrás de todo esto: el control de fuentes de energía estratégicas para la economía estadounidense. Esto ha ocurrido siempre: cuando un país tiene el poder para someter a sus rivales, lo utiliza. No contaré en qué se traduce en la novela, para no desvelar la sorpresa.



También en esta novela, el presidente defiende en su política la legalización de las drogas, ¿Cuál es tu opinión personal sobre este tema?

José Antonio Suárez:

En la novela, el presidente defiende esta política por un puro afán recaudatorio: quiere el monopolio estatal, en lugar de que las compañías se lucren con la explotación del negocio, porque necesita imperiosamente el dinero y una nueva subida de impuestos le haría perder votos.

Contestando a tu pregunta, se puede pensar que el consumo de drogas, mientras no haga daño a otro ser humano, debería estar permitido. La cuestión es que las drogas sí tienen efectos más allá del organismo del consumidor: no sólo te destrozan a ti, también a quienes están a tu alrededor, tu familia, que sufre las consecuencias de tu egoísmo, o la sociedad, que a través del sistema sanitario tiene que atender a los enfermos que genera el consumo de sustancias tóxicas, eso sin contar con la delincuencia asociada a las drogas. El inicio del consumo es cada vez más temprano, y a esas edades no se ha desarrollado la capacidad de juicio suficiente para ser consciente de las consecuencias.

No, no soy partidario: las personas no debemos mirar únicamente hacia nosotras mismas, no ser tan egoístas y evaluar los resultados de nuestras acciones, no sólo en nosotros, sino en quienes nos rodean, que no tienen por qué soportarlas.



¿Y sobre a manipulación genética?, otro tema que tratas también en diferentes momentos de la historia.

José Antonio Suárez:

Creo que la biotecnología es una herramienta muy poderosa para mejorar al ser humano, prevenir enfermedades y vencer aquéllas que, hasta ahora, creíamos incurables. Cuando este tema se analiza racionalmente, y sin condicionantes religiosos, se comprende que lo más sensato y ético para el ser humano es permitir la investigación en ese campo, que redundará en nuestro bienestar futuro, no solo de nosotros, sino de quienes vendrán después.



¿Piensas realmente que el ser humano pueda llegar al extremo de pagar por conseguir la felicidad, aunque sea ficticia o mediante un implante cerebral, como le sucede por ejemplo a Cleo?

José Antonio Suárez:

Desde luego. El mundo es fuente constante de insatisfacciones; conseguir la felicidad, aunque sea una felicidad falsa, es una tentación muy fuerte. Si las drogas se han convertido en un negocio tan lucrativo es porque la gente no se siente feliz consigo misma y quiere huir de la realidad. ¿Qué sucedería si no hubiera efectos secundarios perniciosos, si la tecnología nos ofreciese una vía de escape segura? ¿Alguien se resistiría a probarla?



En esta misma novela, presentas una sociedad que prefiere creer en falsas sectas que en utilizar la inteligencia o el pensamiento (“Superstición, sí; ciencia, no” pareces decirnos en uno de los primeros capítulos de la novela). ¿Piensas que quizá esto pudiera ser uno de los problemas más preocupantes de la época que nos ha tocado vivir, la falta de interés por la cultura, por pensar, y en contraste la enorme afición por lo esotérico, la astrología, las sectas…? ¿Crees que hay alguna esperanza de mejorar a ese respecto?

José Antonio Suárez:

La esperanza es la información, y la divulgación de la ciencia es la mejor forma para tomar conciencia de los engaños. Yo creo que estamos genéticamente predispuestos, por la evolución, a creer que de alguna forma mágica, seguiremos viviendo después de la muerte; eso dota de sentido y continuidad a nuestras acciones, nos permite contemplar nuestra vida con perspectiva, con un fin que trasciende a la muerte.

Pero el mundo, a despecho de nuestros deseos, no es lo que a nosotros nos gustaría que fuese. Sobre este tema, Richard Dawkins realiza un análisis demoledor en su libro «El espejismo de Dios», cuya lectura recomiendo.

La religión es el camino fácil, no requiere pensar, ni análisis crítico, solo fe; quizá por eso tiene tanto éxito, quizá por eso la ciencia y la religión nunca se han llevado bien. El creacionismo es una amenaza emergente en los Estados Unidos, que algún día cruzará el charco y se extenderá por Europa. Traté este tema en otra de mis novelas, "Peregrinos de Marte", y no creo que sea descabellado pensar que nos encaminamos hacia ese futuro, si no hacemos algo. Los occidentales miramos con menosprecio a los musulmanes, y les decimos, con nuestros aires de civilización superior: qué equivocados estáis en vuestras creencias fanáticas, en vuestra falta de respeto a la vida, en vuestro trato vejatorio con las mujeres; y sin embargo, no nos percatamos de que dentro de nuestra propia cultura existe un núcleo integrista igualmente peligroso, que puede causar tanto daño o más si algún día tiene la ocasión y los medios para influir en los gobernantes.



Pienso que la trama básica de este libro resulta tremendamente sólida ya que se basa en candentes cuestiones filosófico-científicas. Las alusiones continúas a las teorías de Stephen Hawking, las explicaciones finales acerca del origen y evolución del universo galáctico y sus culturas etc. ¿Qué opinas realmente de Hawking y sus teorías? ¿En dónde reside  piensas tú la enorme trascendencia que han causado sus estudios filosófico-científicos?

José Antonio Suárez:

Hawking es un buen divulgador, y ha acercado la ciencia al gran público, ése que normalmente no suele leer un libro de ciencia; pero yo creo que el éxito de Hawking no reside en sus teorías, sino en su método descriptivo de la propia realidad de la física, que ya de por sí es fascinante. Otros autores menos famosos, como Martin Rees, están realizando un trabajo magnífico para acercar la ciencia a los ciudadanos. Y no olvidemos al fallecido Carl Sagan, que cautivó a toda una generación con su espléndida forma de exponernos los secretos del Cosmos.



En algunos momentos de la narración, Simón el tapir malayo, parece querer anticipar acontecimientos que van a suceder poco después. Me da la impresión de que esto indica también que tienes la historia perfectamente planteada en tu mente, antes de empezar a escribirla ¿Cuánto hay de trabajo previo y cuánto de improvisación?

José Antonio Suárez:

Trato de tener hilvanada toda la historia antes de comenzar la escritura. El proceso suele llevarme varios meses, y creo que tener la novela en la mente ayuda a dotarla de coherencia. Desde luego, no tengo planeada cada escena, pero sí las líneas generales y los personajes, lo que no impide que la novela se reconfigure sobre la marcha durante el proceso de escritura, cuando los personajes comienzan a tomar vida propia y, de algún modo, se «rebelan» contra las intenciones originales del autor.



III. NADA NUEVO BAJO EL SOL

En “Nada nuevo bajo el Sol” tratas dos temas fundamentales: por un lado, la imposibilidad de crear obras verdaderamente originales en la sociedad actual… ¿Está todo inventado ya? ¿No crees que la capacidad de fantasear o imaginar del ser humano pueda ser infinita?

José Antonio Suárez:

No todo está inventado: la tecnología avanza constantemente, y en ese aspecto, las mejoras que nos ofrece la ciencia y la tecnología son incesantes. Sin embargo, existen algunas parcelas de la creatividad humana que podrían estar tocando techo. Pensemos, por ejemplo, en la música: el número de combinaciones de notas musicales, teóricamente, podría ser gigantesco, pero no así el de aquéllas que son agradables al oído humano. Imaginemos que un superordenador dispusiese de todas las melodías compuestas por el ser humano en toda su historia, y que pudiera cotejarlas con las nuevas. ¿Descubriríamos que todo lo que se puede componer ya existe? Yo pienso que nos llevaríamos algunas sorpresas desagradables, pero por fortuna, no creo que esa tecnología vaya a estar disponible durante mi vida. ¿Todo lo que se pueda decir ya está dicho, y sólo nos queda narrarlo de un modo diferente? No sé. Veremos.



Por otro, el tema básico de la novela sobre los fármacos que son lanzados al mercado sin los oportunos análisis sanitarios con trágicas consecuencias para los consumidores ¿Te basaste en algún caso real como inspiración para esta parte de la historia?

José Antonio Suárez:

Sí, me basé en el caso de la Talidomida, un fármaco a que se alude en cierto capítulo de la novela. Las empresas farmacéuticas son, eso, empresas, y tienden a maximizar sus beneficios incluso a costa de vidas humanas.

Recientemente, el presidente Lula Da Silva ha decidido romper una patente contra el Sida, y producir el fármaco en Brasil. Me parece una decisión valiente y acertada, y creo que a las farmacéuticas se les debería caer la cara de vergüenza por haber llegado a esta situación, permitiendo que el tercer mundo se convierta en una tumba porque sus ciudadanos carecen de dinero para comprar medicamentos. Decisiones como la del presidente Lula me hacen recobrar la fe en la clase política, y con personas como él, capaces de enfrentarse a las multinacionales para proteger la vida de los ciudadanos, tal vez tengamos una posibilidad de sobrevivir en el futuro que nos espera.



Desde mi punto de vista, ambos temas no están desarrollados con el equilibrio que me hubiera gustado, es decir: se le da más importancia al enredo sobre el medicamento que al asunto de que no se puedan publicar novelas por falta de originalidad, porque efectivamente no parece haber ya "Nada nuevo bajo el Sol", que era quizá la cuestión que me interesaba más de las dos. ¿Qué piensas de esto?

José Antonio Suárez:

Pues puede que tengas razón. El caso es que el futuro que plantea la novela es bastante negro para los creadores. ¿Qué podrían hacer aparte de desesperarse? Bueno, no voy a revelar aquí qué sucede, pero piensa que o aceptas la situación y te dedicas a otra cosa, renunciando a escribir, a componer, a pintar, o te pones a intentarlo una y otra vez, a ver si el dichoso sistema informático certifica que tu novela no ha sido escrita ya antes por otra persona. Es un callejón sin salida que deja muy pocas opciones a los creativos.



Una reflexión que me motivó también la lectura del libro es la siguiente: el éxito del Morfeus se debe a que la gente necesita dormir poco, las veinticuatro horas resultan demasiado escasas para todo lo que queremos o tener que hacer a lo largo del día. Este detalle me gustó bastante. Tenemos demasiado poco tiempo para vivir la vida y sólo tenemos una.

José Antonio Suárez:

Sí, sería maravilloso tener tanto tiempo libre y poder gastarlo en lo que quieras. Pero yo me pregunto, ¿en qué podríamos gastarlo? Al final, la gente acabaría viendo muchas más horas de televisión, o chateando, o navegando por Internet hasta que los ojos le escuezan. Tal vez no hemos aprendido aún a saber qué hacer con nuestro tiempo.



¿Te consideras un escritor pesimista?

José Antonio Suárez:

Se dice que un pesimista es un optimista bien informado. Empezamos a darnos cuenta de que nuestra civilización está llegando a un punto de ruptura, y no sabemos qué sucederá después. El estado del bienestar tiene un precio, que nosotros pensábamos que pagarían generaciones futuras. Nos equivocamos. Ya estamos sufriendo las consecuencias de esa imprevisión en nuestra propia vida, y las perspectivas a medio y largo plazo no son buenas.

Hay gente que todavía no se cree lo del cambio climático; incluso algún medio de comunicación dice que es una invención de los ecologistas para dar una excusa a los gobiernos a fin de que intervengan en la industria. No entiendo cómo hay personas que pueden estar tan ciegas a los acontecimientos que les rodean, a menos que ese negacionismo esté sustentado por inconfesables intereses comerciales que entran en conflicto con la supervivencia de la especie humana. No puedo pintar el futuro de color de rosa, porque entonces no estaría escribiendo ciencia ficción, sino fantasía, y lo que pretendo es que mis novelas se basen en un sustrato real.



Otro aspecto que me interesó enormemente de “Nada nuevo bajo el Sol” fue el hecho de que en la novela aparezca una maquina que quiera aprender a sentir, a tener emociones, mientras que los personajes “humanos” de la historia parecen defender todo lo contrario en su búsqueda del triunfo personal.

José Antonio Suárez:

Los personajes humanos se comportan como humanos que son; la máquina pretende esa condición, de la que tiene un conocimiento intelectual, pero no sensitivo. Puede albergar todo el conocimiento de la humanidad en forma de datos abstractos, algoritmos que procesa su mente electrónica, pero es incapaz de sentir. Ella sabe que se le escapa la información más interesante, aquella que hace que cobre sentido todo lo demás. Y por ello, todos sus esfuerzos van encaminados a obtener ese secreto.



IV. ALMAS MORTALES

En “Almas mortales” vuelves a utilizar la ciencia-ficción para de paso hacernos reflexionar sobre temas muy interesantes, por ejemplo: el Partido de la Fe se opone a una serie de avances científicos (la nanotecnología médica y la importación de los biomáquinas) que pueden curar a muchas personas (reparar arterias, recomponer sus hígados o eliminar tumores malignos sin cirugía, etc.)… Supongo que aquí quieres hablar sobre cómo la Religión o los elementos ultraconservadores de la sociedad se oponen a este tipo de cosas, a que la ciencia evolucione, sobre todo cuando se juega a ser dioses… ¿Qué opinas del papel ultraconservador o involucionista de la Iglesia o los partidos más tradicionalistas, en ese sentido?

José Antonio Suárez:

Pienso que la religión y la razón nunca se han llevado bien; tenemos muchos ejemplos a lo largo de la historia, de científicos perseguidos porque sus teorías entraban en colisión con los dogmas de la iglesia. La religión surgió como una explicación del mundo a través de una mitología que expresa los temores del ser humano. Con el avance de nuestro conocimiento acerca de la naturaleza, descubrimos que cada vez es menos necesario acudir a la religión para buscar respuestas acerca de los mecanismos que hacen funcionar el universo. Creíamos haber sido diseñados a imagen y semejanza de Dios, pero llegó Darwin, y nos expuso que el ser humano es el resultado de un proceso aleatorio de selección natural, desarrollado a lo largo de miles de millones de años. La evolución es un golpe bajo a nuestra dignidad como especie, y entiendo que haya gente que se aún no la haya digerido.

El ámbito natural de la religión se ha ido reduciendo con el paso del tiempo, y eso es algo que los elementos ortodoxos no aceptan, de modo que en el seno de estas iglesias, surge un movimiento de “rebelión” contra el pensamiento científico, para recuperar interpretaciones literales de textos sagrados en busca de respuestas más ajustadas a su visión del mundo.

En la novela sostengo que un gobierno religioso haría retroceder en todos los ámbitos la ciencia y la tecnología, sumiendo a la humanidad en otra edad media. El partido de la fe gobernó durante quince largos años en la Tierra, y ésta sufrió una involución que sus ciudadanos pagarían caro más adelante.

...un gobierno religioso haría retroceder en todos los ámbitos la ciencia y la tecnología, sumiendo a la humanidad en otra edad media...

Sin embargo, también se afirma que la derogación de la ley tendría consecuencias desastrosas para la humanidad, ya la nanotecnología impediría que muriese la gente y esto provocaría, por tanto, problemas de super-población (sin olvidarnos de la utilización que hacen los que detentan el poder, de semejante posibilidad)…

José Antonio Suárez:

Me fue muy difícil construir el personaje de Klinger, el líder de un partido extremista que propugna precisamente esas ideas. Klinger tiene un discurso particular que es horrible, pero que, sin embargo, tiene un poso de verdad. Algunas de las cosas que dice son ciertas, y eso es lo que más nos asusta de todo, que tipos como él lleguen algún día al poder y pongan en práctica sus ideas para salvar el mundo.

La nanotecnología no es una varita mágica que cure todas las enfermedades; en el futuro que se plantea en "Almas mortales", la Tierra tiene también otros problemas graves: la falta de alimentos y la escasez de energía; eso acabaría reduciendo la población de todos modos, pero desde luego, el aumento de la esperanza de vida agravaría la superpoblación. No desearía que ningún gobierno ni grupo de presión se arrogase el derecho de decidir sobre nuestras vidas, quién vive, quién muere; deberían buscarse otras soluciones, y ése es el objetivo que persiguen los neohumanos, un grupo insurgente que lucha contra Klinger y los intereses del lobby farmacéutico.



De todos modos, parece ser que sólo la gente que tiene dinero puede acceder a este nuevo sistema de curación lo cual me parece triste pero también muy real… ¿No crees que quizá en el futuro el Estado pueda financiar de un modo más eficaz la Seguridad Social, que quizá con el tiempo tal cosa pudiera cambiar en ese sentido?

José Antonio Suárez:

Sí que puede; otra cosa es que haya voluntad de que funcione. Me temo que Europa acabará siendo una copia del sistema estadounidense, en el que sólo las personas con recursos gozan de asistencia sanitaria de calidad. ¿Quiénes son los interesados en que el sistema privado funcione? Las compañías sanitarias, los grupos de presión de la industria con intereses comerciales en este ramo de negocio. Y para ello hay que convencer al ciudadano de que el sistema público sanitario es inviable, que quebrará en veinte o treinta años, y que todo aquel que no tenga contratado un seguro médico y un plan de pensiones privado quedará desatendido.



Esta novela pertenece al mismo universo que “Cristales de fuego” ¿Por qué razón optas por la space-opera como base argumental de la mayor parte de tus novelas?

José Antonio Suárez:

Bueno, niego la mayor. "Nuxlum" no es space opera, transcurre en un entorno cerrado, con un puñado de personajes; no hay batallas espaciales ni nada de eso. Lo mismo ocurre con "Peregrinos de Marte", "Nada nuevo bajo el Sol", o "Sombras en Titán". Por puro azar, han aparecido casi al mismo tiempo en el mercado dos novelas mías que tienen un trasfondo de «space opera»; pero me atrevería a decir que ése es el único punto que tienen en común; por lo demás "Cristales de fuego" y "Almas mortales" son obras muy diferentes.



¿Crees que en un futuro sería posible, como ocurre en tu novela, colonizar otros planetas para poder vivir en ellos?

José Antonio Suárez:

No lo sé; si mantenemos el ritmo de inversión en tecnología espacial, como mucho nos contentaremos con visitar la Luna y Marte y nada más. Tendrían que ocurrir acontecimientos dramáticos que nos obliguen a dar ese paso de gigante; un tema que ya traté en otra de mis novelas, Peregrinos de Marte.

La verdad es que no me preocupa que lo que yo cuento vaya a suceder algún día. Yo no veo a la ciencia ficción como un método para predecir el futuro, sino como una herramienta para explorar nuestra propia realidad desde un prisma diferente, abordando ideas y problemáticas que, desde la perspectiva convencional del realismo, no podrían desarrollarse de un modo completo.



También hay continuas referencias al terrorismo como sistema de lucha política para conseguir la independencia ¿Intentas con esto realizar algún tipo de reflexión sobre el problema vasco?

José Antonio Suárez:

Por desgracia nos ha tocado vivir en una época en la que el recurso a la violencia, como método para conseguir objetivos, se ha estandarizado, e incluso convertido en franquicia, como Al Qaeda. Los americanos tenían poca conciencia de qué era el terrorismo hasta que en 2001, aprendieron la lección por el camino más amargo. En España, lamentablemente, esa lección la conocíamos demasiado bien. No puedes sustraerte a esa realidad, está ahí, y no tiene visos de desaparecer. Parece que el método del diálogo y la razón ha cedido el paso a los tiros y las bombas. No es un presente que me guste, pero es el único que tengo. Como dijo Woody Allen, odio la realidad, pero es el único lugar en que pueden servirte un buen filete.



En otra parte de la novela, también aludes a unas armas secretas que el gobierno Federal arano está ensayando y que pueden desviar asteroides y generar ondas gravitatorias, aunque no hay pruebas que esto sea cierto ¿Hay algún acontecimiento real (como la guerra de Irak, por ejemplo, en “Cristales de fuego”) que te sirviera de inspiración en esta parte del argumento?

José Antonio Suárez:

El tema de los aceleradores de partículas siempre me ha fascinado, pienso que el reino de lo infinitesimal esconde secretos que cambiarán nuestra visión del universo en las próximas décadas. Hace tiempo saltó la voz de alarma en relación a uno de los experimentos programados en el acelerador de Brookhaven; se decía que, como resultado de una colisión, existía una posibilidad (pequeña pero real) de que se crease un agregado de partículas exóticas capaz de destruir la Tierra. Bueno, el experimento se llevó a efecto y seguimos aquí, ¿no? Eso quiere decir que salió bien. Pero la posibilidad está ahí y creí que sería interesante jugar con esa idea.

Curiosamente, mientras "Almas mortales" estaba en imprenta, me enteré de que en el colisionador del CERN se había producido una explosión con daños muy graves, y no pude por menos que recordar lo que sucede en la novela. Sentí un escalofrío, la verdad.



La trama de esta novela me parece muy compleja... Alternas varias tramas paralelas y no existe un protagonista central, sino que es una novela bastante coral ¿Cómo consigues engarzarlas sin que el lector pueda perderse con tantos nombres o acontecimientos paralelos?

José Antonio Suárez:

A través de un trabajo previo de documentación y desarrollo de personajes y tramas. Es un proceso que, dependiendo de la complejidad de la novela, puede llevar de unos meses a más de un año. En el caso de "Almas mortales", el proceso fue más largo porque, como dices, las tramas se complican y engarzan entre sí; yo disfruto con ese tipo de escenarios no lineales, y espero que el lector se lo pase igual de bien.



De las tres novelas que he leído tuyas, esta es la que me parece de contenido más claramente político ¿Crees que consigues un buen equilibrio entre las partes discursivas o más dialogadas y los momentos de acción?

José Antonio Suárez:

"Almas mortales" es más compleja que las otras dos que comentas, y, sí, tiene un trasfondo político de mayor calado, que intento que esté al servicio de la historia, tenga una justificación, y eso afecta a los personajes, a la acción, a todo; no podría separarse una cosa de la otra. Si he conseguido ese equilibrio o no, soy el menos indicado para decirlo. La última palabra siempre la tienen los lectores.



El personaje más interesante de todos con diferencia para mí es Nun… ¿Cómo surgió éste en tu mente?

José Antonio Suárez:

Nun es la expresión de una especie deshumanizada, que oculta una contradicción (que el lector ya descubrirá en la novela), y de la que él mismo no es consciente, pero que a la postre, lo transforma. Nun es un personaje secundario que al principio se presenta de forma un tanto tópica; aunque conforme la trama se desarrolla, nos damos cuenta de que hay algo en su interior que se rebela contra lo que es, o lo que él cree que es, y supongo que en eso reside su atractivo. Me gustan los personajes que evolucionan con la trama; a los que les afecta la historia y modifican su comportamiento en base a lo que sucede a su alrededor.



¿Por qué ambientas tus novelas en España y no en Estados Unidos o Rusia? Me resulta muy curioso y algo chocante que uno de tus personajes coincida conmigo en el apellido: Delgado, y que una de las chicas se llame ANICA, (con C), por ejemplo.

José Antonio Suárez:

Hace algunos años me hacían la pregunta contraria, referida a los nombres, que a algún lector le parecía que tenían resonancias anglosajonas. Está visto que no se puede contentar a todo el mundo.

Resulta lógico que las novelas americanas transcurran en América; ¿por qué las mías no pueden transcurrir en mi país? Aunque debo añadir que en "Almas mortales", sólo una pequeña parte de la acción tiene lugar en España. El resto se desenvuelve en diversos escenarios. Y respecto a "Cristales de fuego", la acción ni siquiera transcurre en la Tierra, por motivos que el lector ya descubrirá en el libro.

Respecto a los nombres de los personajes, suelo elegirlos aleatoriamente. Recuerdo que algo parecido a lo que comentas me sucedió con Peregrinos de Marte. Recibí un e-mail de una persona de Sudamérica que se llamaba igual que uno de los personajes, Enzo Fattori. Fue un poco inquietante, la verdad. Imagino que después de lo que has dicho, Anika no tendrá más remedio que leer esta novela, ¿verdad?



Je, Je, Je… Supongo que sí… Al decir que me resultaba chocante, lo decía en el buen sentido, es decir, que me divierte mucho, vaya… Hablando de otros temas… ¿Estás trabajando en algo actualmente?

José Antonio Suárez:

En la actualidad me encuentro en proceso de escritura de una novela que no es de género, y que confío concluir este año o el que viene. Hacía tiempo que no escribía una novela realista y me apetecía cambiar de aires y contar una historia diferente a mis libros anteriores. Para más adelante tengo apalabrada una novela que, si todo va bien, será publicada en 2008.


Pues muchas gracias José Antonio… Esto es todo. ¿Te gustaría añadir algo más?

José Antonio Suárez:

Agradeceros el espacio que me habéis prestado, y vuestra labor en fomento de la difusión de la cultura. Han sido unas preguntas muy interesantes, revelan que no se basan en una plantilla que valga para cualquiera, y el entrevistador se ha tomado la molestia de leer mis trabajos y preparar las cuestiones. Ha sido un placer contestarlas.


Gracias a ti. Has sido sumamente amable y generoso.

 

Joseph B. Macgregor © www.ciberanika.com

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