ENTREVISTA
La
afición a la literatura se despertó muy pronto en usted, y ha publicado en dos géneros
que sorprenden por su lejanía argumental: autoayuda y juvenil. ¿O no lo son tanto?
Montse de Paz:
La fantasía siempre me ha llamado, desde niña, y supongo que por mis gustos y aficiones
es lógico que haya comenzado escribiendo ficción en este género. Además, la épica
fantástica contiene un elevado potencial simbólico; es perfecta para transmitir,
a través de una trama variada y emocionante, las realidades más hondas de la persona
humana. Todos los mitos encierran un componente antropológico, son fabulaciones
de los procesos humanos de crecimiento, maduración, despertar a la vida, adquisición
de conocimientos…
Y de ahí enlazo a la autoayuda. Siempre me ha fascinado el mundo del espíritu y
la psique humana, la evolución de las personas, sus pasiones y sus emociones. Quizás
por eso, hace unos pocos años, escribí este libro:
Cómo curar los sentimientos negativos. Es una obra basada
en mi experiencia y en varios conocimientos que he ido adquiriendo, sin pretensiones
academicistas. Había descartado publicarla hasta que me surgió la oportunidad de
hacerlo y resulta que ha sido mi primer libro editado. Tampoco esperé que la respuesta
de los lectores fuera tan buena ni imaginé que realmente lograría apoyar de forma
eficaz a diversas personas en situaciones de problemas o conflictos vitales, como
así ha sido.
Como ves, ambos temas, aparentemente distantes, guardan una relación más estrecha
de lo que cabría imaginar.
A pesar de tener dos libros en el mercado, el último,
Estirpe salvaje,
con Espasa Juvenil, el camino no le ha resultado fácil. Háblenos de su experiencia
y, con ella, de su bitácora
Andanzas de una escritora en busca de editorial.
Montse de Paz:
En esta bitácora explico todas mis vicisitudes hasta llegar a publicar. No es un
camino cómodo ni exento de tropiezos. De la misma manera que a mí me ayudó saber
de la experiencia de otros, mi intención con el blog es compartir lo que he aprendido
sobre la marcha, confiando que pueda ser útil a otros escritores noveles con deseos
de publicar y animarlos en este proceso. Recibo muchas visitas y agradecimientos,
e incluso he animado a varios amigos a abrir blogs con propósitos similares, y esto
me indica que está cumpliendo su cometido. Proponerse publicar es como empezar una
aventura casi épica -¡valga la comparación! Hay que armarse, sobre todo de tesón,
creatividad y paciencia. Y tener muy clara la meta, para no desistir. Esos son los
principales secretos. En mi blog doy varios ejemplos de autores afamados que recibieron
muchos rechazos antes de lograr salir adelante.
En esta aventura hay varios factores clave para el éxito. El primero, pedir ayuda
y consejo. Cuando empiezas no sabes nada del mundo literario y menos aún del editorial.
Yo me moví, consultando a mi mentora (una escritora de mi ciudad, con la que mantengo
buena amistad) y buscando en foros literarios y por Internet. De los
foros he conseguido
información y recomendaciones muy valiosas, además de hacer excelentes amigos. Ellos
han sido las ayudas que me he encontrado por el camino y me han guiado.
El gran
salto en mi caso fue conseguir que una agente de buena reputación accediera a representarme,
y no sólo eso, sino que lo ha hecho con tanto empeño y entusiasmo que apenas dos
meses después de firmar con ella ya tenía una oferta por
Estirpe Salvaje,
con Espasa.
Antes de conseguir fichar con la agencia, probé a enviar mis manuscritos a muchas
editoriales, sin éxito, aunque luego he recibido valoraciones y respuestas positivas,
¡demasiado tarde! También envié algunas de mis novelas a concursos. Ahora, por mi
experiencia y la de otros colegas que he conocido y que están en mi situación o
parecida, veo que si una obra es lo bastante buena, acabará encontrando editor,
siempre que el autor luche por ella.
También considero que encontrar agente es fundamental
si no dispones de tiempo para promocionarte a ti mismo. La agencia es un auténtico
trampolín, que recomiendo absolutamente. Eso sí, el trampolín es previamente un
filtro. Una agencia no te aceptará si tus obras no reúnen el suficiente interés
y calidad, a su juicio. Por tanto, lejos de ser un “enchufe”, creo que un agente
es una garantía ante las editoriales.
En usted la educación de los valores humanos siempre está muy presente. ¿Qué hay
de ellos en
Estirpe salvaje?
Montse de Paz:
Estirpe es una obra perfecta para comentar en grupo e iniciar
debates muy interesantes y actuales. Algunos críticos la han considerado una “novela
de aprendizaje”, y realmente contiene todos los elementos propios de este género.
La historia narra cómo dos niños, en un entorno adverso y sacudido por la violencia,
sacan fuerzas y ánimo para salir adelante y encontrar su lugar en este mundo. Yo
destacaría varios temas clave. Uno de ellos es la importancia de la familia y los valores
que transmiten los padres. Los protagonistas de
Estirpe son huérfanos y
la mayoría de sus
personajes pertenecen a entornos que podríamos llamar “desestructurados”,
pero justamente por eso se evidencia la necesidad de tener unos referentes éticos
y de recibir el afecto y la educación de un padre y una madre. Ruslan, el protagonista
masculino, tiene siempre presentes a sus padres. Para él son dos modelos a seguir
y van guiando su trayectoria como una brújula.
Otro tema crucial en la novela es el papel de la mujer. Yvanka,
la protagonista femenina, ha de aprender a sobrevivir nada menos que en una tropa,
el ambiente menos favorable para una jovencita que está creciendo. Yvanka se cuestiona
el rol femenino en su cultura, acusa la discriminación y los abusos que sufren las
mujeres y se rebela. Su maduración es mucho más conflictiva que la de Ruslan, porque
carece de modelos femeninos convincentes y del apoyo de otras personas de su sexo.
Los niños y la guerra es otro tema importante. Para algunos episodios
de
Estirpe me inspiré en
entrevistas y reportajes hechos a niños
soldado. Es una realidad muy cruda que saco a colación, sin recrearme en sus aspectos
más sórdidos, pero sin negar todo lo que comporta. Ruslan y sus compañeros son adolescentes,
casi niños, cuando empiezan a pelear en batallas. Ese crecimiento prematuro tiene
sus consecuencias.
Finalmente, otro gran tema es el amor fraternal. Por amor se explica
que Ruslan adopte actitudes muy diferentes a las de sus compañeros, por ejemplo
en cuanto se refiere a las mujeres. El amor sostiene sus lealtades, su resistencia
a la adversidad, su búsqueda de la dignidad. El amor a su hermana mueve a Ruslan
y, aunque luego otras mujeres pasan a ocupar un lugar importante en su vida, ese
afán de cuidado y protección hacia ella condiciona muchas de sus decisiones.
Con el mundo de Slavamir ha creado una sociedad compleja, tanto en lo referente
a geografía, personajes, cultura... ¿tiene intención de continuar en él?
Montse de Paz:
Sí, así es. Slavamir forma parte de un mundo imaginario, inspirado en la Europa
nórdica pre-medieval, en el cual sitúo varias de mis novelas (todavía inéditas).
De hecho, Estirpe Salvaje forma parte
de un grupo de libros relacionados, que espero ir publicando en los próximos años.
Guerras, conflictos, pero también paisajes, arquitectura, costumbres, cultura...
¿se documenta la autora o lo deja todo a la imaginación?
Montse de Paz:
Me documento lo justo, pues finalmente estamos hablando de fantasía. Pero me interesa
transmitir verosimilitud, así que hago algunas consultas, casi siempre por Internet,
o echo mano de mi culturilla adquirida. Crear Slavamir no me costó mucho. Mis conocimientos
básicos de geografía y de historia, junto con un poco de exploración lingüística
a la hora de elegir los nombres propios, me han ayudado. Muchas personas me dicen
que los paisajes y el mundo de mis novelas absorben al lector y lo sumergen literalmente
en sus tierras. Eso me alegra mucho, pues crear el escenario idóneo es muy importante
para mí.
También debo decir
que para crear ciertos lugares y paisajes me he inspirado en los bosques y los montes
que conocí en mi infancia, en el pueblo de mis abuelos. Muchos detalles de la vida
aldeana y del campo también proceden de estos recuerdos.
Las cifras de ventas y edición pronostican, aún en tiempos de crisis, una buena
salud a la
literatura juvenil e infantil.
Montse de Paz:
Dicen que en tiempos de crisis la gente se queda más en casa y busca mayor evasión.
Por tanto, la televisión y los libros tienen buenas perspectivas… Es bastante natural.
Comprar un libro no es una necesidad de primer orden, pero tampoco es un gasto excesivo,
es un bien imperecedero y aporta una gratificación enorme, en proporción a su coste.
Además, el sector de público que más lee, según las estadísticas, es el femenino
y el juvenil. En un mundo muy tecnológico y dominado por
la ciencia, la fantasía
es una válvula de escape que siempre atrae. Así que esos augurios me parecen del
todo realistas.

En ese sentido, ¿por qué los lectores más jóvenes están tan ávidos de historias
que les alejen de la realidad?
Montse de Paz:
Vivimos en una sociedad muy estresada, con un exceso de prisa, de información y
de tecnología. Esto ejerce una presión importante, no sólo en los jóvenes, sino
hasta en los adultos. Por eso se necesitan formas de evasión que se buscan en la
literatura, en el cine y en el juego. Nuestro mundo occidental también rinde un
culto excesivo a la razón, a la ciencia y a la productividad. Así que la fantasía
parece ser el antídoto casi perfecto.
Una lectura evasiva, como distracción y relajación, no tiene por qué ser negativa.
Un joven que vive en un entorno equilibrado y mantiene relaciones sanas con su familia
y sus amigos no tiene por qué volverse adicto o aislarse hasta extremos patológicos.
Cuando esto sucede, es que en la vida de esa persona hay problemas graves y encuentra
en la literatura una forma de escapar y aliviar su sufrimiento, como podría encontrarlo
en los videojuegos o en otras formas de adicción.
Claro que el exceso de fantasía puede ser peligroso, como todos los extremos. El
remedio no es frenar la edición de libros fantásticos, sino trabajar en el entorno
del joven. Aunque los libros sean compañeros maravillosos y proporcionen mucho placer
y diversión, nada sustituirá la compañía física y real de unos amigos, de una familia,
de un compañero o compañera. Por eso considero que si la literatura fantástica,
además de evasión puede proporcionar valores humanos y elementos de reflexión, puede
ser muy positiva para los más jóvenes.
Como lectora, ¿qué aportan a la literatura juvenil e infantil fenómenos como el
de
Harry Potter o
Memorias de Idhún?
Montse de Paz:
Te confesaré una cosa… ¡No he leído ninguno de estos libros! Como lectora, soy mucho
más deudora de autores antiguos –Walter Scott,
Emilio Salgari,
Julio Verne,
Alejandro Dumas…– que de los contemporáneos escritores de
best sellers. En realidad, he leído muy poco de literatura fantástica.
La primera cosa que me parece fenomenal es que estas
sagas motivan a leer a millones
de niños que, de otro modo, quizás no se acercarían a un libro. Eso es un mérito
de sus autoras, y creo que han de estar muy satisfechas por ello. Por otra parte,
aunque no los he leído, imagino que todos ellos contienen valores que enriquecen
a sus lectores, además de aportarles muchas horas de distracción y emociones. En
cuanto a su valor literario no puedo opinar, pero supongo que su calidad es lo suficientemente
alta como para dignificar el género y darle relevancia en el panorama de las letras.
¿Hay fronteras entra la literatura infantil y juvenil y la literatura para adultos?
Montse de Paz:
Este es un tema que me trae de cabeza, ¡no es fácil responder! Supongo que sí. Debe
haber ciertos factores que hacen que un libro sea considerado juvenil: desde su
forma y estilo, ameno y sencillo, hasta su temática y sus protagonistas. Los cuentos,
la fantasía y los relatos iniciáticos sobre
personajes que pasan de la niñez a la
adolescencia y a la adultez son idóneos para este género.
De todos modos, esa frontera puede ser incierta y fluctuante. Creo que esta distinción
es algo muy moderno, quizás basada en la división por etapas del sistema educativo,
en la súper especialización de nuestra cultura… No lo sé. En la antigüedad, los
cuentos, las
leyendas y los
poemas épicos eran escuchados con fruición por niños
y mayores. Las Mil y Una Noches era un
libro para adultos, por poner un caso, y es posible que si la
Ilíada fuera escrita
hoy, salvando las distancias, sería considerada literatura juvenil, como lo son
tantas sagas heroicas.
También se da un fenómeno
en nuestra sociedad: el joven-adulto que nunca deja de ser un poco niño y ama la
fantasía. Yo pertenezco a las “generaciones Tolkien”, esos adultos que crecimos
con El Señor de los Anillos y aún
hoy, veinte años después, disfrutamos con las hazañas de los
hobbits aventureros
y sus amigos.
Con mi novela me ocurre
algo curioso. Está catalogada como literatura juvenil y ciertamente cumple todos
los requisitos para ser considerada como tal. Los chicos jóvenes la aprecian y me
consta que algunos de ellos, poco amigos de libros, la devoran. Pero tampoco es
un libro para niños pequeños. Hay episodios de bastante crudeza que piden un grado
de madurez. También compruebo que son los adultos que pasan de la treintena quienes
realmente disfrutan y le sacan todo el jugo a la obra. Eso me da que pensar…
Recuerdo que
Cesar Mallorquí dijo que uno de los vicios que más daño hacían a
la literatura juvenil era lo políticamente correcto. En su novela hay escenas que,
a mi parecer, no son nada políticamente correctas. Y cito una: la escena de la página
299, de Turiak sobre Yvanka.
Montse de Paz:
Bueno, justamente acabamos de hablar de esto. Cuando escribí
Estirpe no me planteé qué clase
de género sería ni para qué tipo de lectores resultaría apta. Simplemente quería
contar una historia heroica con visos de realidad.
Sobre la cita de
César Mallorquí, creo que lo importante es que la novela refleje
honestidad por parte del autor. En mi caso, quería transmitir sin tapujos la crueldad
de ciertas situaciones y cómo los seres humanos, cuando están desesperados, pueden
reaccionar de forma brutal e instintiva. No me he recreado en exceso, pero tampoco
he querido ocultar esas realidades. Para los jóvenes que leen, esta transparencia,
sin buscar extremos ni perversiones, es un revulsivo que los puede invitar a pensar
y a entablar un diálogo. ¿Por qué las personas actúan así? ¿Qué otras alternativas
tenían?
Otro de los vicios de la literatura juvenil es el didactismo: que la literatura
sea una herramienta al servicio de la formación del menor.
Montse de Paz:
Todos los –ismos pueden pecar por exageración. Pero ahí discrepo un poco. Decían
los clásicos que la buena literatura tiene dos funciones inseparables: instruir
y recrear. El racionalismo insistió en el aspecto instructivo. Después, la crítica
romántica dio al traste con él y la post modernidad ha aupado un ideal literario
esteticista y alérgico a todo cuando suene didáctico o aleccionador.
Me parece que nos hemos movido de un extremo al otro, y los clásicos –por algo son
clásicos– tenían su parte de razón. No creo que el componente didáctico sea un vicio
de la literatura. Otra cosa sería convertir una novela, que por definición es un
relato bello y recreativo, en una especie de manual de ética o conducta cívica.
No, ¡tampoco se trata de eso!
Me parece estupendo que haya obras que no pretenden
enseñar nada, puro esteticismo o distracción. Pero no seamos ingenuos: todo libro
enseña algo, no hay obra que sea aséptica al cien por cien. Por mucho que se quiera
liberarla de una carga moral o ética, toda novela está transmitiendo unos valores
y una visión del mundo. Y los jóvenes, que están creciendo y son extraordinariamente
receptivos, están absorbiendo esos valores. Lo queramos o no, la literatura y el
cine son medios de instrucción de las masas.
Por eso, un autor que escribe para jóvenes debería ser consciente de su responsabilidad.
Sus novelas están inculcando ciertas ideas, unos modelos de conducta y de pensamiento
en sus lectores. Y lo hacen de forma mucho más potente que las lecciones del colegio
o el instituto. Si las obras juveniles contienen unos valores ambiguos o confusos,
esto puede influir en generaciones enteras de adolescentes.
¿Cómo ve el futuro de los libros la directora de la fundación ARSIS?
Montse de Paz:
¡Otro tema controvertido! Sí, se habla mucho de la digitalización de la literatura
y hay quienes pronostican que los libros en papel, tal como los conocemos, desaparecerán
en unos años, con lo cual todo el sistema editorial se tambaleará desde sus cimientos…
Bueno, desde mi humilde
opinión, quiero pensar que esto no será así. Soy un poco romántica, y creo que el
placer de abrir un libro con tapas, de pasar las hojas, oler el papel…, de podértelo
llevar a cualquier lugar del mundo, comprimiendo en poco espacio vidas enteras,
sin necesidad de electricidad, baterías o “conexión a la red”… esto prevalecerá.
Alguien dijo que el formato del libro es una genialidad difícilmente superable,
y estoy convencida de ello. Posiblemente nuestros viejos libros convivan con aparatos
portentosos, que te permitirán cargar una biblioteca entera en un accesorio que
pueda caber en la palma de la mano.
Sólo espero eso: que
convivan. Como afirma Paul Holdengräber, director de la Biblioteca de Nueva York,
“el libro es algo que se puede tocar, que emborracha con el tacto. Y precisamente
en un mundo cada vez más virtual y televisivo, su presencia táctil ganará aura”.
Yo también lo creo así.
Muchas gracias.
Montse de Paz:
Gracias a vosotros por ofrecerme esta oportunidad.
Francisco Javier Illán Vivas ©
www.ciberanika.com
Títulos disponibles de la autora AQUI
Comprar "Estirpe salvaje"
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Vuestras opiniones |
Ana-María
Lo primero que voy a hacer el lunes es ir a comprar
su libro. Me ha emocionado la entrevista y me ha mostrado a una mujer sencilla,
culta y humilde. Yo no soy culta, más bien diría que tengo muchas carencias literarias,
pero me gusta leer, escuchar. Siento un placer infinito cuando empiezo un libro
y me transporta a un mundo extraño para mí pero lleno de sentimientos. Necesito
que los libros me sumerjan en un mundo en el cual yo esté viviendo la historia.
Llevo 2 meses sin leer nada, porque todo lo que cae en mis manos no me seduce, es
más de lo mismo, por eso al leer 1º el blog de Montse y luego la entrevista que
le habéis realizado, me habéis emocionado y necesito sumergirme en su historia.
Hace un año descubrí otra autora novel, Marta Querol, con la que disfruté muchísimo
con su libro "El final del Ave Fenix". Te deseo mucha suerte y como tú has dicho
el primero que tiene que creer en ti eres tú. Un saludo, Ana. PD. Decir que seguro
que muchas personas llegan hasta, lo leen todo y no dejan comentario. Yo lo hago
por que los blogs sois una gran fuente de información y apuesto por vosotros.
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