Anika
Jaume Salinas
nació
en Barcelona, estudió Sociología y se diplomó en Ciencias
Empresariales por la Universidad de Barcelona. Con los años
y precisamente animado por su inquietud, recopiló una serie de experiencias
personales de amigos, conocidos y familiares que dieron lugar a un libro
muy particular:
Señales, Historias invisibles de la vida cotidiana,
donde detalladamente y sin florituras se nos relatan experiencias vividas
por gente corriente que te hacen pensar irremediablemente que existe algo
más después de la muerte. Hablamos con él del libro,
de su faceta de editor y también de otras cosas.
ENTREVISTA
Jaume, has escrito y publicado dos libros, Avui convido jo (Hoy
invito yo) y Señales (Historias invisibles de la vida cotidiana),
y ambos tratan temas muy distintos ¿qué es lo que te hace
decidirte por un tema concreto?.
Jaume Salinas:
"Avui convido
jo", mi primer libro, fue un resumen de mi percepción y experiencia
vitales, cuando ya había cruzado el ecuador previsible de mi vida
y el tiempo destinado a la reflexión personal empezaba a ser mayor
que el destinado a la acción. Es decir, cuando se empieza a mirar
más hacia "dentro" que hacia "fuera".
También,
claro está, puede surgir un proyecto como el de "Señales",
el cual aunque aparentemente se aparte del proyecto inicial, personalmente
creo que están relacionados, desde una perspectiva que nos conduce
a una visión no materialista de la vida, aspecto muy importante
en mi particular concepción de la misma.
El objetivo
de ambos libros es similar: el que cada uno haga sus propias reflexiones
de lo que es la vida y de lo que es "su" vida y aceptarse tal como es,
con sus "luces" y nuestras "sombras", ya que lo uno va indisolublemente
unido a lo otro. (Avui convido jo); o el que recuerde y analice
determinadas experiencias de su vida, desde una perspectiva más
amplia, para que, a su vez, pueda ampliar su concepción de la vida
(Señales). La frase P. Eluard con la que se abre el libro
resume perfectamente el objetivo: "Hay otros mundos, pero todos están
en este".
Los dos están escritos originalmente en catalán ¿sólo
has traducido "Señales"?
Jaume Salinas:
"Avui convido
jo" también está traducida al castellano, pero no lo
he editado en forma de libro, entre otros motivos porque entre la aparición
de la versión catalana (año 2000) y la traducción
al castellano (año 2002), algunos de los temas habían quedado
obsoletos dado el rapidísimo desarrollo de los acontecimientos de
nuestro día a día.
Uno de mis
objetivos personales, es readaptar "Avui convido jo" a la versión
castellana, con menos temas, pero tratados más ampliamente. En definitiva
hacer un libro nuevo.
Ya que es el segundo libro del que vamos a hablar, centrémonos en
él. ¿Qué cuenta "Señales"?
Jaume Salinas:
Soy consciente
de que es difícil enmarcar esta obra (¡esta manía que
tenemos los humanos de establecer clases y categorías, para poder
hacer después valoraciones!), pero con toda seguridad no me gustaría
que se la catalogase como de "paranormal"
u otros calificativos similares,
por la carga peyorativa que presupone y porque fácilmente son términos
propicios en crear y creer en fantasías, mucho alejadas de la realidad.
Puesto que son vivencias únicas y mucho personales, las he titulado
"Señales:
historias invisibles de la vida cotidiana", porque
así son para quienes han sido sus protagonistas.
Hay un total
de treinta narraciones, y cada una es representativa del tipo de vivencias
que tuvieron los protagonistas. El criterio de agrupación es totalmente
subjetivo, pero con el fondo común del especial sensibilidad de
quienes las protagonizan, sin que ningún apartado tenga un peso
específico concreto respeto de los otros, pese a el número
de relatos de cada apartado. Las presento en forma novelada y con los nombres
cambiados, para respetar la intimidad personal. En la mayor parte de las
historias utilizo la primera persona a la hora de narrar la vivencia, tal
y como me la transmitió quién la tuvo. En las restantes utilizo
la tercera persona, porque quién me la explicó conoce personalmente
a quien la vivió. Quiero evitar aquello de "leí una vez un
caso de un hombre que vivía a las afueras de Boston..." y otros
de similares. De esta forma la historia se llena de credibilidad.
No existe ningún
finalidad proselitista ni mucho menos espiritual, pese a que algunas tengan
una fuerte carga de espiritualidad. Personalmente me considero un "creyente-agnóstico",
porque creo que todas las religiones son válidas ya que nos hablan
del mismo, pero con leyendas y símbolos diferentes, propios de cada
cultura, para aproximarse a su origen. No creo en las organizaciones que
puedan arropar a las religiones. En otras palabras, valoro más el
sentido de la religiosidad que no la religión, ya que entiendo aquélla
como una actitud y una predisposición de conectarnos ('religar-noes')
con nuestra propia dimensión superior. En cambio una organización
es la que decide que es lo "bueno" y que es lo "malo", laminado el principio
de libertad individual. Pero esto es harina de otro costal y nos aleja
del tema que nos ocupa.
Volviendo a
tu pregunta, he intentado plasmar la diferencia entre los fenómenos
físicos de los reales. Lo que hasta hace bien poco era considerado
como experiencias casuales, ridículas o "supersticiones",
por quien
sólo acepta como existencia válida y única nuestra
realidad física, cada vez es más aceptado como factible en
determinados campos de la Física. En este sentido, las investigaciones
de Rupert Sheldrake pueden ir en este camino (p. e. los campos mórficos),
de Jung con las sincronicidades, así como las aportaciones de filósofos
como Ken Wilber, cuando nos habla de las
dimensiones
superiores, a las
cuales sólo se puede llegar a través de nuestra mente; o
más recientemente, y a partir de los trabajos del neurólogo
Olaf Blanke, en que si bien se ha identificado la región cerebral
(la 'girus angular') que tiene una importancia decisiva en los fenómenos
de desdoblamiento corporal —los llamados "viajes astrales"— no se puede
explicar ni comprender sus mecanismos ni su finalidad, exclusivamente desde
la vertiente física. También hay que mencionar los trabajos
de Robert Monroe, y que en su obra "El viaje definitivo" nos presenta la
posibilidad de desarrollar y ampliar la potencialidad de nuestra mente.
En definitiva,
estas experiencias pueden ser interpretadas también como señales
de otra realidad. Unas señales invisibles o irreales para quien
sólo quiere ver la realidad material, pero reales para quien conscientemente
ha vivido estas experiencias. Un aporte más en la línea de
la frase de en P. Eluard ya mencionada anteriormente.
¿Cómo llegaron las historias hasta ti?
Jaume Salinas:
El trabajo
reflejado en el libro fue realizado a lo largo de dos años, durante
los cuales me iban llegando de forma continuada todo una serie de experiencias
"extrañas", de distintas personas amigas y conocidas mías,
muchas de las cuales una vez han visto su vivencia, negro sobre blanco,
la han valorado mucho más y les ha servido, incluso en algunos casos,
para descubrir una dimensión nueva de su vida y de su existencia.
Eso me hizo valorar también un par de experiencias personales y
recuperar una vivencia de mi abuela, también incluida en este libro,
y que me había explicado en numerosas ocasiones cuando yo era aún
un crío y que durante muchos años siempre la "valoré"
como una historia sin sentido, propia de una persona anticuada y supersticiosa.
Debieron darte mucha confianza para publicarlas como experiencias reales...
Jaume Salinas:
La verdad es
que cuando escuchaba algunas de estas experiencias por boca de una persona
que en su ámbito personal y profesional tiene una reputación
de "seria y formal", nada fantasiosa y que se limitaban a contármelas
tal cuales, desnudas de cualquier tipo de explicación, me obligaba
a pensar que no podían estar inventando aquello, sobre todo cuando
en varias ocasiones el "patrón" de la experiencia, por decirlo de
alguna forma, era el mismo, pero que se manifestaba en personas diferentes,
alejadas entre sí en el tiempo y en el espacio.
¿Hay alguna en particular que te haya puesto los pelos de punta?
Jaume Salinas:
La primera
de todas, la del "ayudante" fue como un choque, un bofetón, un desafío
a mis propias convicciones. En otras, como la del cambio de dirección
del tren, la verdad es que no me apetecería haberla experimentado.
Evidentemente,
todas las experiencias con la "ouija" me dan "yuyu", ya que siempre he
considerado este instrumento que trae muy mal rollo.
Si hubiera
que destacar alguna quizás sería la de la mujer que se dejó
influenciar por una "predicción"
hecha sin ton ni son y que por
poco le cuesta la vida. También es muy dura la experiencia sufrida
por una joven que había perdido a su hermano de forma dramática
y que había afectado totalmente a su madre y a la vida familiar
en general.
¿Desechaste alguna experiencia cuando hiciste la selección
o entraron todas en el libro?
Jaume Salinas:
Evidentemente
tuve que hacer una selección y más que desechar, lo que hice
es posponer su publicación para una posible segunda parte.
De las treinta
historias, como en todo libro de relatos, las hay de muy "potentes" y otras
de más "suaves", aunque por las opiniones recibidas, algunas que
consideraba de suaves, para algunos han sido valoradas como significativas,
y otras al revés.
Sí he
"desechado", si así puede decirse, aquellas experiencias en las
que no había más de un testigo: el propio interesado. Si
analizas los relatos, en todos ellos hay más de una persona que
interviene en la historia, con lo que la posible "sugestión" o "invención"
del protagonista es imposible. Otra cosa es la posible explicación,
a la que yo me he negado, ya que carezco de los conocimientos suficientes.
En la bibliografía que acompaño, hay suficientes obras como
para quien quiera profundizar o "necesite" una explicación, pueda
encontrar pistas. En la respuesta a la pregunta 3, indico algunas de ellas.
¿Has reunido más como para hacer ya una segunda parte?
Jaume Salinas:
En estos momentos
ya tengo unos cuantos relatos como para empezar a valorar la posibilidad
de una segunda entrega. Algunos de ellos muy interesantes, porque siguen
apareciendo lo que yo denomino "personajes virtuales", como el de la "viejecita
simpática", protagonista de una bonita experiencia vivida en las
calles de Madrid.
Personalmente disfruté mucho con
Señales porque las
historias que cuentas son extrañas pero sospechosamente creíbles...
esto te pone, como ateo, entre la espada y la pared ¿Era esa la
meta o parte de ella?
Jaume Salinas:
He de hacerte
una importante matización, no soy ateo. Como te he señalado
en el apartado 3, me considero un "creyente-agnóstico", pero sí
he de confesar que soy anticlerical. No como los de la antigua usanza de
"quemar conventos" y romper estatuas de santos. Esta actitud, aunque algunas
veces podía tener alguna explicación, por el contexto histórico,
para mí es injustificable y sin sentido. Mi anticlericalismo se
basa en mi convencimiento que para conectar con lo que podría llamar
"la divinidad o el principio divino" no me hace falta ningún cura,
rabino o imam, me basto yo solo.
Hablamos con
demasiada frecuencia de Dios, a favor o en contra, pero no tenemos ni la
más puñetera idea de lo que es. Lo que seguro no es Dios,
en mi opinión, es tal como nos los describen los diversos libros
considerados como sagrados: Biblia, Corán, etc..., ya que en todos
ellos se le describe con evidente atributos humanos: bondadoso, colérico,
vengador, generoso, cruel, etc. En definitiva, soy un anticlerical muy
respetuoso y tolerante ante quién tiene una práctica religiosa
sincera y es igualmente tolerante hacia los demás.
Insisto que
en "Señales:
Historias invisibles de la vida cotidiana",
se recogen experiencias personales
y no se pretende, a partir de ellas,
explicar o demostrar nada, porque mucho me temo, y siguiendo el viejo adagio:
Cuanto más sabemos de las cosas, menos las conocemos.
¿Qué conclusiones has sacado al escribir estas historias?
Jaume Salinas:
Hay que vivir
la vida en plenitud, con apertura de miras, ser receptivo a todas las señales
que constantemente recibimos de otras realidades que por no ser físicas
dejan de ser menos reales.
Más
allá de la materia, está la energía que la anima.
Ten presente el principio que la energía ni se crea ni se destruye,
se transforma. Somos energía y toda nuestra vida es energía,
desde lo que pensamos, deseamos o hacemos en todos nuestros actos, desde
que venimos a este mundo, a través de una primera inhalación
de aire, hasta que nos vamos, en el momento de la muerte, a través
de la última exhalación.
Estamos todos
interconectados e interrelacionados de una forma indisoluble. Es lo que
los antiguos ya definían como la Unidad. Somos uno, pero que nos
manifestamos de una forma plural y diferente, pero no separada. El
gran mal de nuestro mundo actual es que lo diabólico, es decir,
la separación, quiere imponerse a través de múltiples
formas: materialismo sin sentido, consumo material desenfrenado, enfrentamientos
de todo tipo, competitividad sin sentido y un largo etcétera que
nuevamente nos aleja del objeto de esta entrevista. Es el yo en vez de nosotros.
Cuerpo, mente
y espíritu forman una realidad indisoluble que se concreta en este
ser en evolución que somos nosotros y que quizás, en algún
momento de nuestro futuro, alcanzaremos la auténtica dimensión
de ser humano.
Por suerte,
y también siguiendo otro viejo adagio, cuando más oscura
es la noche, más cerca está el alba. La pregunta es: ¿Alcanzaremos
a ver el amanecer de un nuevo día?
Entonces ¿debemos creer que la muerte no es el fin?
Jaume Salinas:
Si una cosa
es segura en nuestras vidas al 100% es que llegará un día
que deberemos abandonar esta vida. Por lo tanto negarla, no creer en ella,
o lo que es peor, oponerse a ella, es una auténtica estupidez. Repito,
somos energía y ésta ni se crea ni se destruye, se transforma.
La muerte,
al igual de el nacimiento, son "puertas" o puntos singulares de nuestra
trayectoria en la que se producen determinadas transformaciones. Otra cosa
es obsesionarse, de forma enfermiza, con la muerte y con el fin de nuestra
existencia, de tal forma que llegamos a tener una visión negativa
y deprimente de la misma. Filósofos de todas las épocas han
tratado el tema de forma muy diferente, según el ángulo en
que trataban el tema. Prefiero la óptica epicúrea de la existencia,
tanto de la vida como de la muerte.
He tenido la
gran fortuna de ayudar a morir a madre, a la cual tuve entre mis brazos
hasta la exhalación final, una exhalación ronca y profunda
diferente a las demás y a partir de la cual, noté como le
había abandonado el hálito de vida (energía) que moraba
en él, y empezó a transformarse, porque repentinamente cambió
de color y textura. Fue una gran experiencia personal.
Las apariciones de fantasmas son pocas veces creídas por el público
en general ¿qué te lleva a publicarlas a pesar de todo y
no tener miedo a perder la credibilidad?
Jaume Salinas:
Creo que esta
pregunta queda debidamente contestada y rebatida (lo de los "fantasmas")
con todo que te he señalado anteriormente.
Escribo en
conciencia y de acuerdo con lo que creo y conozco. Mi reputación
y mi credibilidad ha de estar en consonancia con mi forma de actuar y comportarme
día a día, no por mi sistema de creencias. El que alguien
"quiera o no quiera creer" en lo que narro, es su problema. No se trata
de creencia, se trata de experiencia. Es una diferencia fundamental.
Como te he
señalado anteriormente, ni pretendo explicar nada, ni quiero alimentar
la fantasía de "mentes calenturientas" que prefieren refugiarse
en "paraísos paranormales", por otra parte muy respetables, pero
que con frecuencia facilitan una actitud escapista, simplista y reduccionista
de la realidad cotidiana. Narro unos hechos, pero no intento demostrar
nada. Supongo que algún día llegará que todo tenga
una explicación. Pero como decía al principio ¿porqué
siempre necesitamos una explicación?
Prácticamente todas las experiencias tienen lugar en Barcelona ¿Por
qué esa limitación?
Jaume Salinas:
Básicamente
porque es mi ciudad de residencia y mi principal entorno relacional se
encuentra aquí. No obstante también hay historia circunscritas
a otros ámbitos geográficos como Madrid, Bilbao o Almería.
¿Llegaste a sorprenderte en algún momento siendo receptor
de estas experiencias?
Jaume Salinas:
Realmente sí,
ya que el proceso que desencadenó la primera historia, la del "ayudante"
dio lugar a que me "llegasen" en cascada las demás, en un relativo
corto espacio de tiempo, teniendo en cuenta a que no fui a la caza de ellas,
sino que más bien fue al revés.
El desafío
que representaba el aceptar la veracidad de aquella experiencia, aumentó
mi perplejidad con la historia del andén del metro y culminó
con la bella narración de un sueño de una niña con
su abuelo. A partir de este momento, ya no me sorprendí de nada,
aunque algunas experiencias, como te he dicho anteriormente, me dan mal
rollo, como las de las "ouijas".
Es inevitable preguntarte ¿crees en los fantasmas? ¿qué
son los fantasmas?
Jaume Salinas:
No, en absoluto,
no creo en los "fantasmas". Entre otras razones porque no creo en el concepto
de "fantasma" que está instalado en el imaginario colectivo. Me
dan más miedo los "fantasmas" de nuestra realidad cotidiana, ya
que estos sí que pueden hacerme un daño material.
Otra cosa es
que una vez desencarnamos de esta existencia física, el ente energético
pueda permanecer más o menos tiempo, en una dimensión atemporal,
y algunas personas con más nivel sensitivo puedan establecer una
especie de "contacto" mutuo. De ello ya se habla en "El libro de los muertos",
"El libro tibetano de los muertos" o en la propia Biblia, entre otros.
Si ha de haber
algún tipo de explicación que "justifique" estos fenómenos,
creo que está en la dirección de las investigaciones de Robert
Monroe, sobre la potencialidad de nuestra mente para conectarse con dimensiones
superiores, o las de Rupert Sheldrake sobre los "campos mórficos",
o campos energéticos que nos conectan o vinculan a los seres vivos
entre sí.
¿Hay que creer en Dios para creer en la vida después de la
muerte?
Jaume Salinas:
En absoluto.
Lo que sucede es quien "cree" en Dios, forzosamente ha de "creer" en "otra
vida". Pero también hay mucha gente que sin creer en una entidad
llamada Dios, como una especie de Super-Hombre, cree en la Vida, que se
manifiesta de forma plural, diversa y multidimensional. Si a nivel físico
trabajamos en tres dimensiones e incluso se está empezando a trabajar
en la del "espacio-tiempo", a nivel matemático se han desarrollado
otras muchas más.
Tampoco está
muy claro que es lo que entendemos por "vida", ya que cuando estamos dormimos
¿vivimos o no vivimos? ¿o en estado de vigilia estamos realmente
despiertos o dormidos? Un tema de trabajo para algunas escuelas de desarrollo
personal. A nivel conceptual, como para entendernos con un ejemplo facilón,
podríamos entender esta vida como la Onda Media, en la que se sintonizan
gran cantidad de emisoras de radio, pero también existe la frecuencia
modulada y la onda corta. Es imposible estar al mismo tiempo en las dos
longitudes de onda.
Yo creo en
la Vida, en su totalidad, de la cual formamos todos parte de manera indisoluble.
Creo en un principio superior a la dimensión humana, a partir del
cual ha surgido todo y que ha propiciado las grandes preguntas que desde
la antigüedad se plantea el hombre: ¿Qué somos? ¿De
donde venimos? ¿A dónde vamos? A mi me gusta añadir
¿Para qué venimos? ¿Cómo regresaremos?, puesto
de la idea de "venir", implica la noción de partida desde algún sitio.
Como ves, ante
tu pregunta, no sólo no tengo respuesta concreta, sino que planteo
más preguntas.
Después de relatarnos historias donde queda como trasfondo la "esperanza"...
¿tienes miedo a la muerte?
Jaume Salinas:
Creo que fácilmente
puede deducirse que no. No tengo miedo a la muerte, entre otras razones
porque es inevitable y por que creo en la continuidad de la Vida, en otro "formato".
Otra cosa es
la forma en que moriré. Y esto sí que me ha llevado a tomar
una actitud firme y convencida. Dentro de lo que "yo" puedo hacer, está
la que la calidad de vida, como valor supremo. En este sentido soy partidario
de acortar la vida, exclusivamente por voluntad propia, cuando ésta
pierde el sentido de calidad y dignidad que creo ha de tener. Tengo firmado
el "testamento vital" y soy miembro de la asociación DMD-Derecho
a una muerte digna.
Jaume, como editor también has publicado otros libros, ¿con
qué criterio seleccionas los libros que finalmente ven o verán
la luz en las librerías?
Jaume Salinas:
Primero, el
tema si es de interés o no, y si puede ser de utilidad o no. En
este sentido, como bien sabes, he editado dos libros sobre el duelo: "Déjame
llorar" y "Camino de Héroes", de Anji Carmelo, de gran
utilidad para quienes quieren superar el duro trance de la muerte de un
ser querido.
Otra temática
de interés ha sido el libro que recientemente he editado de Ricardo
Rabella –"Prohibido Pensar"-
poniendo al descubierto muchas de las
falsedades de la Iglesia Católica, y que ya tuvo la oportunidad
de ser entrevistado por ti.
Como sabes
mi editorial es muy pequeña y estoy en los inicios, por lo que mi
"fondo editorial" aún es exiguo. También tiene como finalidad
la de poder satisfacer las lógicas aspiraciones de muchas personas
que escriben cosas interesantes, como poesía, relatos, etc., pero
por lógicos criterios comerciales y económicos se hace muy
difícil la difusión a través de librerías.
Hoy día
la tecnología te permite hacer tiradas cortas a un coste razonable,
con lo que una persona puede ver cumplido su anhelo de ver en forma de
libro, con su ISBN y Depósito Legal incluidos, aquello que ha escrito
y que evidentemente reúne un mínimo de calidad.
Los libros que has publicado de
Anji Carmelo hablan de la vida de los vivos
tras la muerte de los seres queridos, ¿es este tema algo que te
preocupa, te apasiona…?
Jaume Salinas:
Aceptar lo
que ya no se puede remediar y el recuperarte de la tempestad que representa
el que se muerte de un ser querido, para encajar la nueva situación,
en su justo lugar, en la vida de quienes le han sobrevivido, con la finalidad
que se ha de seguir viviendo, a pesar de todo, creo que es un buen objetivo
para quienes amamos la vida en su plenitud.
El primer libro
que publicó mi editorial (Tarannà Edicions) fue justamente
el de Anji Carmelo
–"Déjame
Llorar"- y que realmente a pesar de
los exiguos medios con que contamos, en comparación con otras editoriales
más potentes, ya estamos por la cuarta edición.
Puedo decirte,
sin equívoco que los dos libros de
Anji Carmelo, sobre la temática
de duelo tiene una gran acogida y difusión para quienes se han vivido
este duro trance y he recibido muchas llamadas de agradecimiento en este
sentido.
Por último Jaume, agradecerte sobre todo que hayas parido "Señales",
pues está en mi ranking de favoritos, y pedirte que te animes a
publicar algo más sobre este mundo todavía lleno de misterios.
Jaume Salinas:
Como ya te
he dicho anteriormente, ya tengo bastante material como para plantearme
en un futuro no muy lejano una segunda entrega, de la cual te prometo tendrás
cumplida información de forma anticipada.
Gracias por
tu interés y gracias por este espacio en la red que además
de vehículo de difusión del mundo del libro y del cine, también
sirve de escaparate para poder exponer estas experiencias que desafían
lo lógico y lo racional de nuestra existencia, pero que son tan
reales como la vida misma.
Anika
©
www.ciberanika.com

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Editorial Tarannà
Ficha
en Anika Entre Libros de Señales. Historias invisibles de la
vida cotidiana.