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Entrevista a FRANCISCO
JOSÉ JURADO
para Anika Entre
Libros
Por Pilar López Bernués |
El autor, nacido en Córdoba
en 1967, es licenciado en Derecho. Se dedicó a la investigación y docencia universitarias,
fue profesor de Filosofía del Derecho, y tras su paso por la Universidad ha desarrollado
variados oficios, algunos relacionados con la Literatura creativa, como talleres
literarios de animación a la lectura y a la escritura. Colaborador habitual de prensa,
actualmente es columnista de ABC.
Comenzó a escribir en 1998 y esa labor le ha reportado casi un centenar de premios,
menciones y accésit en certámenes nacionales e internacionales de relatos, cuentos
y novela corta. "Benegas" es su primera novela
publicada, una obra de género negro que va a servir de base para esta entrevista.
...Frankie es un chaval contratado como "negro literario" para escribir las
obras de otro autor que no tiene talento, pero sí muchos contactos y mucho dinero
para influir en los medios, en la Crítica y en los galardones de más ringorrango.
Cuando Frankie se cansa del asunto y quiere denunciar la situación, le cierran el
pico para que no descubra el pastel...
ENTREVISTA
Francisco
José… En primer lugar, permíteme felicitarte por
Benegas. Me lo he pasado genial
mientras la leía.
Francisco José Jurado:
Muchas gracias, Pilar. Es lo mejor que te puede decir un lector. De eso se trataba,
al fin y al cabo, de que el lector se lo pasara bien, de que se entretuviera con
los casos que Benegas debe investigar. No olvidemos que esa es una de las funciones
de la Literatura. No la única, es cierto, pero sí una muy importante. Y si además
de entretener, la novela llena plenamente al lector, lo hace pensar y sacar conclusiones
de ciertos aspectos de su vida diaria, de su mundo particular y cotidiano, pues
entonces estamos en el buen camino.
Parece que has ganado muchos premios desde que te iniciaste en la Literatura en
1998. ¿Podrías explicarnos algo más? Títulos de novelas, obras publicadas…
Francisco José Jurado:
Bueno, es cierto que he ido ganando bastantes premios desde que empecé a escribir
relatos y cuentos. He tenido esa suerte, y no lo digo con esa falsa modestia que
siempre queda muy guay, sino porque estoy convencido de que al final - en cualquier
concurso -, para ganar o no pasar siquiera el primer corte, influye bastante la
suerte. Dicho lo cual, también te digo que, como es fácil comprender, los certámenes
que he ganado han sido de muy diverso pelaje y condición; o sea, que no es lo mismo
ganar un concurso de ámbito nacional o internacional que uno más modesto, más…,
digamos, local. Ni tampoco es lo mismo ganar un certamen dotado con 400 ó 500 euros
que uno de 9.000 (¡de esos ha habido pocos, claro!). Respecto a los concursos literarios
de rango menor (pues de eso se trata al fin y al cabo), siempre he opinado que sirven
como impulso para creer en nosotros mismos, te animan y te indican que estás en
el camino correcto. Para la subida del ego literario son fenomenales. Además de
reportarte un dinero que nunca viene mal. Hasta ahí estupendo, porque te curten
como autor. Lo malo es que hay gente que se queda "enganchada" a ese tipo de certámenes
literarios menores, pero llega un momento en el que hay que dar el salto y lanzarse
a metas más arriesgadas. De lo contrario, uno se queda estancado. El conformismo
siempre es malo. Y aburrido.
También me preguntas si a través de esos premios he publicado alguna novela o relato.
Permíteme contestarte con palabras calcadas de
Benegas. En concreto, del tercer
caso, la desaparición y muerte de un joven escritor con talento – pero sin éxito
-, contratado como "negro" por otro muy famoso, pero sin talento. El pobre chaval
asesinado se dedicaba a ganar concursos para así ser medio conocido y poder publicar
con alguna editorial (¡uy, como yo hacía antes!), y describe así su "deslumbrante
carrera literaria":
Pertenezco a un terrorífico y fantasmal segmento literario: la literatura de oculto.
Y no me refiero a la de libros de parapsicología o metafísica, sino a los libros
ocultos de verdad, es decir, a los pergeñados por oscuros autores locales como el
que suscribe y que absolutamente nadie lee fuera de sus respectivas comunidades
de vecinos. En el mejor de los casos, que a veces... Hablo, en definitiva, de los
millones de libelos firmados por esa nutrida tropa de amanuenses de jornal cuya
basta obra se fundamenta en las cutres ediciones limitadas de los premios municipales
que van ganando para malsobrevivir. Pues ese y no otro era el segmento maldito en
el que yo me veía atrapado desde que comencé a escribir.
No otra cosa que abonar esa demoledora teoría es admitir que me conocía al dedillo
casi todas las casas de cultura de España, pues había ganado todos los premios imaginables,
excepto aquellos que me habían quitado por la espalda para dárselos a otros por
la cara. Pero ni aun así conseguía salir de esa 2ª división B del parnaso literario.
De esa oscuridad y ninguneo a ser absolutamente transparente mediaba un paso.
¡Vamos, que no es oro todo lo que reluce! Espero haber contestado a tu pregunta.
Benegas,
si no he entendido mal, es tu primera novela de género negro… ¿Cómo surge?
Francisco José Jurado:
Surge poco a poco. La novela fue haciéndose con el tiempo. Como tú ya sabes – y
a tus lectores los hacemos partícipes ahora – la trama de la novela consta de tres
casos que se van anudando hasta formar una única narración. Me ha gustado mucho
la definición que ha dado un crítico, que la ha definido como una novela que, en
lugar de dividirse en los clásicos capítulos, se divide en narraciones cuasi-independientes.
Me gusta, la verdad. Pues bien, el personaje de Benegas nació de algo que, en teoría,
iba a ser una novela corta, el primer caso, el único que está basado en hechos históricos,
en concreto en un turbio asunto ocurrido en la posguerra civil. Pero inmediatamente
me di cuenta de las enormes posibilidades que tenían el inspector y su grupo de
subinspectores y decidí darle carrete con otros dos casos más que son la continuación
de ese primero. Y así, enhebrando las tres investigaciones, nació esta novela.
A pesar de los premios recibidos, ¿qué tal el camino literario? ¿fue fácil o difícil
hallar editor?
Francisco José Jurado:
Quien diga que este mundillo, y el camino que hay que recorrer hasta ver tu obra
decentemente publicada (¡y distribuida!) es un camino de rosas que tire la primera
piedra, que yo le devolveré la pedrada con la mejor de mis punterías. Querida Pilar:
¡esto es muy difícil! Y hay que acostumbrarse a los rechazos. Esto es peor que los
amores incomprendidos. Pero si uno cree en su obra, si está seguro de que su original
es bueno, debe perseverar. Hasta que no le queden editoriales a las que enviar el
manuscrito. Y luego empezar otra vez por la primera. Ellos son tozudos, pero nosotros
somos resistentes. Y como esto de escribir es una especie de droga dura, si uno
está convencido de su producto, tiene las de ganar.
Entrando ya en tu novela, hay varias cosas que me han llamado la atención, especialmente
en una obra de este género. Describes una ciudad de Córdoba en la que “casi todos
se conocen o, al menos, conocen a los que manejan el poder” ¿Es así en realidad?
Francisco José Jurado:
Sí, es así. En realidad, eso no sucede únicamente en Córdoba, que por cierto, ya
no es una pequeña ciudad, dicho sea de paso (andamos por las 325.000 almas). Lo
que sucede en este tipo de ciudades es que, aunque tú no conozcas a alguien, resulta
que ese alguien siempre conoce a otro alguien que sí te conoce a ti. Es esa extraña
teoría de los seis grados, pero condensada y comprimida. ¡Vamos, como para intentar
poner los cuernos…, siempre te van a pillar!
Y con respecto a los poderosos, no
me refiero, obviamente, a que todo el mundo conozca personalmente a quienes manejan
el cotarro. Pero todos saben o conocen quien lleva la manija. Y si no lo sabes y
chocas con ellos, ya se encargará alguien de advertírtelo. Pasa en todos sitios.
Y siempre es igual, desde los siglos de los siglos... ¡Amén!
¿Resulta difícil en una ciudad más bien pequeña que un inspector de policía quede
libre de presiones por parte de los que mandan y algo tienen que ocultar, o quizá
es lo mismo en todas partes sólo que al ser pocos se ve más?
Francisco José Jurado:
En realidad, ya te digo, es igual en todas partes, porque los seres humanos no nos
diferenciamos mucho unos de otros en cuanto a pulsiones y pasiones. O sea, que en
todos sitios hay algo que tapar o que ocultar. Sucede que, y esto es lógico, en
las pequeñas ciudades se nota más. Pero: ¿acaso en Madrid, Barcelona o Valencia
no huelen las alcantarillas?
Francisco José, tocas muchos y diversos temas, como decía, temas que en mi opinión
dan profundidad a la novela: Pornografía infantil, los “eternos” intereses creados,
el poder, eso tan sabido de que: “quien tiene padrinos se bautiza” pero… lo
de los orfanatos de postguerra… ¿es históricamente real tal y como lo cuentas? Y,
en todo caso, ¿qué te hace hablar de ellos?
Francisco José Jurado:
Vamos por partes: el caso de los niños sustraídos de sus familias republicanas y
entregados a otras afectas al Régimen, es el único de los tres investigados por
Benegas que tiene un trasfondo histórico. Eso ocurrió de verdad en nuestro país,
aunque el caso que yo cuento en mi novela es absolutamente inventado. Repito: es
pura ficción. Este caso nació tras leer un suelto en un periódico que hacía alusión
a un extraño patronato – llamado Patronato de San Pablo - que, tras la Guerra Civil,
se dedicó a ese tejemaneje de cambiar bebés de padres muertos o represaliados y
dárselos a otras familias. De hecho, este caso es el que dio lugar a la novela entera,
como ya te he contado, pues tras leer la noticia, me picó la curiosidad y comencé
a investigar en distintos Archivos y Bibliotecas hasta constatar que, en efecto,
algo de verdad había. Y a partir de ahí, obviamente, toda la narración es inventada.
Y me preguntas que qué me lleva a tratar un tema como ese. Te diré que, en primer
lugar, porque es muy literario, el de las dobles vidas o vidas impostadas (en este
caso obligadas, por supuesto, pues te cambian cuando eres un bebé), pero también
para que quede constancia de este hecho; pero, ¡ojo!, no con ánimo de revanchismo
ni falsas reivindicaciones históricas, que de eso ya tenemos bastante. Máxime, Pilar,
si tenemos en cuenta que en este caso no se trataría de
abrir o cerrar fosas, o
de darle digna sepultura a cadáveres que yacen por esos campos de Dios, sino que
estamos hablando de personas que aún están vivas, que tienen entre 65 y 70 años.
¿Qué pasaría si ahora alguien va y les dice que toda su vida no es, en realidad,
su vida; que todo lo que ellos han vivido, querido, odiado o amado es una enorme
mentira? Lo cierto es que a mí no me gustaría saber qué se siente en un caso como
ese. ¿Y, además, quién resolvería los problemas derivados de esas falsas filiaciones,
o los testamentos ya otorgados y repartidos…? ¿Quién?
Otro tema que sale a relucir es el de los escritores anónimos, incapaces de publicar
por no tener suerte o esos padrinos que mencionaba antes, y que acaban como “negros”
al servicio de plumas importantes y ahí ven cómo sus obras se convierten quizá en
best-sellers firmados por otro… Es la negación de uno mismo, de su identidad, a
cambio de dinero (muy poco dinero si el original despega) ¿Qué opinas del asunto?
Francisco José Jurado:
Opino que apesta. Eso opino. Y que el mercado es como es, y que las cosas son como
son, ya lo sé, ¡no soy gilipollas! Pero apesta.
Creo que todos hemos oído hablar de esa práctica engañosa de la que hablamos, pero… ¿sabes
si es un hecho muy extendido o algo puntual?
Francisco José Jurado:
Hombreee…, Pilar, si todos hemos oído hablar del asunto es que debe estar bastante
extendido. Todos conocemos el caso de aquella presentadora de TV que saltó a los
medios de comunicación, un caso extremo que ha sido más o menos grotesco y carpetovetónico
(así en plan muy cutre, muy español, con los cuñados de por medio), pero me jugaría
una mano a que el fenómeno no se da sólo en la altas esferas literarias, y que en
cada provincia cuecen habas. Por lo menos, en Córdoba se escucha burbujear el puchero
de vez en cuando. Bien es verdad que Córdoba es una provincia muy…, digamos, literaria
y lírica.

Ya que estamos en esa línea, Francisco José… ¿crees que algunos certámenes literarios,
especialmente aquellos con importante dote económica, están dados de antemano?
Francisco José Jurado:
Supongo que sí. Nunca se puede generalizar y quizás haya alguna excepción, pero
supongo que sí. En realidad todos lo creemos, seamos simples lectores, críticos,
periodistas culturales o escritores. No podemos probarlo, obviamente, pero nadie
nos obliga a chuparnos el dedo.
Y como eres un hombre de Leyes, voy a hacerte una pregunta más para rematar ese
tema de engaños literarios: En caso de descubrirse y poderse probar que un autor
consagrado no es el que escribe sus obras, doy por sentado que su imagen caería
en picado, pero… ¿qué ocurriría desde el punto de vista jurídico? ¿debería reintegrar
parte de sus ganancias?
Francisco José Jurado:
De nuevo, vayamos por partes, pues planteas dos preguntas muy complejas con matices
que van más allá de lo jurídico o lo moral. Veamos. Por un lado, si llega a descubrirse
que un autor de prestigio no escribe sus novelas y se las escribe un "negro", y
¡ojo!, tal acusación puede probarse – que es lo complicado -, es obvio que ese prestigio
y esa buena fama caerán en picado. Quizás incluso venda más ejemplares de esa novela
escrita por el negro, la novela del escándalo (de hecho, a la periodista estrella
le pasó, pero eso es por el puro morbo), pero, en realidad, su carrera literaria
estaría acabada. Kaput. Hasta ahí bien.
Pero desde un punto de vista jurídico, o
si me apuras, del Derecho Penal, resulta que no está tipificado como delito "contratar
a alguien para que escriba una novela a cambio de un justo precio y que luego la
firme otra persona distinta". Es decir, eso no es delito. No lo recoge ningún artículo
del Código Penal español como puede recoger, ¡qué se yo!, la estafa, el atraco a
mano armada o la violación… Por ello, si descubrimos a un escritor tramposo, la
sanción es sólo moral, pero no penal. O sea, se cae con todo el equipo entre la
rechifla y la sorna del público, pero no se le puede imponer una pena de cárcel
o una multa, pues no estaría cometiendo delito alguno.
Por ello, con respecto a devolver el dinero, lo cierto es que todo quedaría al albur
de lo estipulado en el contrato privado entre ese escritor y la editorial o Premio
de que se trate. De lo contrario, la devolución monetaria dependería de la honradez
del interesado. Si se le cae la cara de vergüenza y quiere devolverlo, pues lo devolverá.
Pero si es un "jeta" y, a pesar del chaparrón que puede caerle, se aferra al dinero,
pues sería difícil meterle mano, la verdad sea dicha.
El giro que da la novela en el último caso me ha parecido espectacular y sumamente
original, hasta por la coincidencia de nombre entre el autor (tú) y uno de los
personajes…
¿Tiene Frankie parecido contigo?
Francisco José Jurado:
Bueno, Frankie Jurado es el personaje. Yo soy Francisco José Jurado. Frankie es
un chaval contratado como "negro literario" para escribir las obras de otro autor
que no tiene talento, pero sí muchos contactos y mucho dinero para influir en los
medios, en la Crítica y en los galardones de más ringorrango. Cuando Frankie se
cansa del asunto y quiere denunciar la situación, le cierran el pico para que no
descubra el pastel. Por esa razón, el pobre Frankie está muerto. Y yo estoy vivito
y coleando. Al menos, por ahora. Dicho lo cual, te diré que en este caso no hay
nada de autobiográfico, ¡yo NO soy Frankie Jurado!, aunque es evidente que sí refleja
una realidad demasiado cercana que yo he conocido, pero que no tiene por que ser,
necesariamente, lo que yo he vivido.
Hay una pregunta que en otras entrevistas he hecho alguna vez, pero que me parece
obligada en este caso… Creo que muchos hemos oído decir algo así como: ¿Nació
Sherlock Holmes porque vino al mundo
Sir Arthur Conan Doyle, o éste lo hizo para dar vida
al personaje? ¿Cómo lo ves?
Francisco José Jurado:
Probablemente estemos hablando ya de personajes hermafroditas. Literariamente hablando,
quiero decir. Y podemos decir tranquilamente Sherlock Conan Doyle, por un lado,
o Arthur Conan Holmes (o Watson), por otro, sin que pase nada, porque todo el mundo
sabría de qué estás hablando. Esa es la fuerza de este tipo de personajes. No es
que sobrevivan a su autor o a su época, es que sobrepasan incluso la categoría de
leyenda urbana popular. ¿A quién no le gustaría crear un personaje así?
Referente a lo anterior, no podemos negar que algunos
seres de ficción poseen más
protagonismo e identidad que sus creadores. Holmes es un caso (todo el mundo conoce
a ese detective pero muchos menos a su autor). Y si nos vamos al cómic pasaría algo
parecido con
Tintín (por citar sólo un ejemplo) y su creador,
Hergé… ¿Tienen los
personajes de ficción vida propia?
Francisco José Jurado:
Algunos de ellos sí. He leído un artículo de
Arturo Pérez Reverte en el XL Semanal
en el que hablaba de cómo la Literatura mezcla la ficción y la realidad (algo que
en el tercer caso de "Benegas" es el motor fundamental del argumento, por cierto).
El caso es que Pérez Reverte contaba que un día, estando en Méjico para promocionar "La reina del Sur", mientras grababa un programa para TV, se le acercó una cambiadora
de dólares con muy malas pulgas, instándoles a que dejaran de grabar y de chingar
de una vez. Pero cuando le dijeron que estaban allí para grabar un reportaje sobre
la vida de Teresa, la "Reina del Sur", a la buena mujer le cambió el humor de repente.
«Ah, bueno, si es así, quédense. Y si quieren, yo les digo algo sobre ella. Yo la
conocí, ¿saben ustedes?. Ella cambiaba dólares en la esquina aquella, no más…», se
ufanó ante los periodistas mejicanos y el autor español. Y cuenta Reverte en su
artículo que, en ese momento, es cuando fue consciente de la grandeza de ser escritor
y no cuando firma un contrato millonario o gana tal o cual premio: Cuando alguien
que no lee (la cambiadora incluso podría ser analfabeta) dice haber conocido personalmente
a una invención literaria que no ha existido.
Así que, Pilar, ¡fíjate si hay
personajes ficticios que tienen vida propia! Ya lo
creo. En cuanto un lector los hace suyos y se los cree, esos personajes cobran vida
propia y ya no le pertenecen a quien los escribió.
Después de leer tu novela que, como he ido apuntando, va más allá de una obra de
género negro según mi opinión, hay una pregunta que me surge: ¿Crees que el guión
que marca la vida de cada persona ya está escrito aunque sea a grandes rasgos?
Francisco José Jurado:
Creo que no Pilar. Y aquí quizás aflore mi formación filosófica, que es eminentemente
germánica. Nunca he creído que un "guión o un destino" predeterminado marquen la
vida de una persona. No es cierto eso de que haya un guión inmutable o un destino
rector que nos lleve por acá o por allá, de forma y manera que nosotros – los interesados
- no podamos hacer nada para cambiarlo. Lo cual nos llevaría a la más pura resignación
estoicista, obviamente, a convertirnos casi en vegetales. Nos diríamos a nosotros
mismos: «si no puedo hacer nada para cambiar mi vida, entonces.., ¿para qué demonios
voy a mover un músculo?» Pero es que las cosas no son así, Pilar, porque, ¡por supuesto
que podemos cambiar nuestra vida con nuestras acciones y con nuestro esfuerzo y
voluntad!
De hecho, a veces vemos personas que tenían todo en contra y cambian "su
destino", ese que parecía que iba a lastrarle la existencia. No sé si soy demasiado
voluntarista – que es como se llama esa corriente de pensamiento – o sólo un optimista
redomado que confía en que la gente siempre da lo mejor de sí misma; pero lo cierto
es que eso de "destinos marcados" no va conmigo. Puestos a marcar algo, prefiero
las cartas. Pero no descubriré cuáles, que me vais a decir que soy un fullero...
Me han gustado mucho los personajes. Son muy reales, muy plásticos. Benegas, especialmente,
creo que está muy en su papel. Hay algo, sin embargo, que no me ha cuadrado, y te
lo voy a mostrar sin desvelar el contenido del libro, de forma light, sólo para
que tú me entiendas… ¿Dos amantes apasionados y viscerales, con muchas relaciones,
pueden
confundir sus cuerpos? Ese detalle es el que… ¿? ¿Cómo lo justificas tú?
Francisco José Jurado:
Ese "detalle" fue, en efecto, uno de los aspectos más complejos de solventar durante
la escritura de ese segundo caso. Creo haberlo hecho correctamente, pero le di mil
vueltas. Fíjate bien que en la novela, Benegas no dice que la amante, "se confundiera"
de persona al hacer el amor completamente a oscuras, salvajemente, de forma animal,
como ellos solían hacerlo. Lo que Benegas dice es que "no distinguió" que la persona
que en esos momentos le hacía el amor no era su amante, sino otra persona. Puede
parecer lo mismo, pero hay una sutil diferencia. Y ello por la completa oscuridad,
que ayuda lo suyo, obviamente, pero también porque esa "otra persona" era de igual
complexión física, de similar estatura y envergadura…, y además olía exactamente
igual que su verdadero amante puesto que… (¡Y hasta aquí puedo llegar, que diría
Mayra Gómez Kemp, pero no podemos decir más a riesgo de reventar la novela!).
¿Qué destacarías tú de la novela? ¿Cambiarías alguna cosa?
Francisco José Jurado:
Tanto la Crítica como los lectores habéis destacado dos cosas: ese juego de
espejos metaliterario donde mezclo la ficción y la realidad y en el que queda atrapado
el pobre Frankie Jurado, y también el final de la novela, que ha impactado a muchos
por la complejidad narrativa. Yo también destacaría el nutrido grupo de secundarios
que le dan calor y color a la novela, que le dan credibilidad, e incluyo aquí desde
los subinspectores que trabajan con Benegas hasta sus amiguetes o, incluso, los
delincuentes, hampones y asesinos que he tenido que construir y recrear.
Además, ya desde un punto de vista técnico, destacaría que es una novela muy trabajada
y en la que he procurado tratar al lector con el máximo respeto, no engañarlo ni
utilizar trucos. He intentado que todo sea lógico. Que cada página encaje y sea
lógica con la anterior y con la siguiente. Para ello, he intentado que la novela
funcione como el engranaje de un reloj, que cada pieza esté en su sitio y cumpla
su misión. ¡Que ya estamos hartos de novelas que engañan, que nos ofrecen una estupenda
tramoya durante las primeras 500 páginas, pero que luego fallan en la resolución
final del caso, o que te dicen que la solución la tenía un pariente lejano que vivía
en Beluchistán y que no conocíamos de nada hasta el último párrafo. ¡Eso es truco,
eso es engañar al personal! Y como siendo lector me han engañado bastantes veces,
en mi novela de debut he intentado tratar al lector como una persona inteligente.
Bueno, Francisco José, creo que la pregunta es obligada: ¿Tendremos nuevos casos
del Inspector Benegas?
Francisco José Jurado:
Decididamente, sí. Amenazo con escribir más novelas negras con Benegas como protagonista,
¡ja, ja! Y espero que sean muchas.
¿Estás trabajando ahora en alguna obra?
Francisco José Jurado:
Sí, actualmente estoy terminando de escribir mi segunda novela. No tiene nada que
ver con Benegas, ni siquiera es una novela negra. En concreto, trata sobre la Batalla
del Ebro, sobre unos hechos ocurridos durante esa batalla que pudieron cambiar el
devenir y el resultado no ya de la
Guerra Civil (que se habría interrumpido de inmediato,
obviamente), sino de la
II Guerra Mundial. Fueron ocho horas en las que, de haber
sucedido las cosas como estaba previsto, el mundo no sería como ahora lo conocemos.
En ocho intensas horas pudo cambiar la concepción del mundo. La novela narra la
historia de esas ocho horas en el frente del Ebro.
¿Hay algún género literario que sea el “tuyo”? ¿O tal vez escribes según el momento?
Francisco José Jurado:
Pues no lo sé. Me gustaría definirme como escritor. A secas. Sucede que mi primera
novela es de género negro, y mi intención, como acabo de reconocer, es seguir con
la saga de Benegas. Amo el género negro, y soy lector voraz del mismo. Pero la segunda
novela, ya has visto, es completamente distinta, está ambientada en la Guerra Incivil
del 36, aunque no es "estrictamente" una novela sobre la contienda, que quede claro.
Y la tercera… ¡váyase uno a saber qué argumento tendrá!
Si me apuras, lo que me gustaría es tener dos líneas de creación distintas, porque
yo, a mi Benegas, no lo abandono así como así. ¡Ni mucho menos!
Pues por mi parte ya está, Fco. José. ¿Te gustaría añadir algo más o puntualizar
algún detalle que se me haya pasado por alto?
Francisco José Jurado:
Lo que me gustaría añadir es mi más profundo y sincero agradecimiento a Anika y
a vuestra página por el apoyo y el cariño que me habéis brindado desde que publiqué
la novela. Agradecimiento que hago extensivo a vuestros lectores y seguidores. Gracias
en mi nombre y en el de Benegas, porque sin vosotros, sin el receptor final de la
Literatura, ésta no sería posible.
Gracias por la entrevista, Francisco José. Creo que ésta tu primera novela-negra
merece un sobresaliente. No me cabe la más mínima duda de que será un éxito, porque
lo merece. Yo lo he pasado fenomenal y la he leído de un tirón, de modo que debo
agradecerte también ese buen rato de ocio.
Pilar López Bernués ©
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