EL LECTOR Bernhard Schlink http://www.libros.ciberanika.com
Ficha realizada por Jorkan
EL LECTOR
(Der Vorleser) Bernhard Schlink
Editorial Anagrama Colección Compactos 203 Páginas
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Michael Berg es un muchacho adolescente que un día volviendo del colegio se encuentra mal y es ayudado por una señora, de nombre Hanna. Después de pasar la enfermedad, Berg va a su casa a darle las gracias y a partir de entonces surge una historia de amor y sexo, pero antes de amarse ella le obliga a leerle textos de diversos autores: Schiller, Goethe, Dickens...
Un día desaparece sin dejar rastro y años después cuando Michael estudia derecho asiste a un juicio donde un grupo de mujeres están acusadas de crímenes contra la humanidad y de participar en el genocidio nazi, entre esas mujeres esta Hanna. Michael se verá obligado a luchar entre sus gratos recuerdos y el comprender qué llevó a aquella mujer a cometer esos actos.
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Schlink
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Jorkan
Un libro muy bueno y de lectura interesante. Ha sido galardonado con múltiples premios en diversos países y traducido a muchos idiomas. En Alemania es uno de los libros más leídos y muchos lo consideran un clásico.
Utiliza un lenguaje preciso y directo. Quizás no sea un estilo excesivamente descriptivo, pero nos presentan los sentimientos y los problemas morales de una forma clara y amena. Sin duda un gran libro que todo el mundo debería leer. Totalmente aconsejable.
Poirot
Me llamó la atención la portada, leí la contraportada, me atrapó y no lo solté hasta que lo acabé. Además lo compré en la edición "compactos" de Anagrama, que está bastante bien. Da gusto leer libros como este. Es un auténtico placer. La historia es sencilla y amena, pero trágica también, sobre todo el final (que no desvelo, pero que se intuye). No sé cómo explicarlo, pero te devuelve a la adolescencia, aunque no hayas crecido en la Alemania nazi, y te embarga una extraña mezcla de sentimientos al final: tristeza, nostalgia, rabia, impotencia y desesperación. Dan ganas de decirle a la mujer: "por Dios, cuéntales la verdad, cuéntaselo ..." De lo mejorcito que he leído en mucho tiempo. Como me gustó tanto este libro, busqué más sobre Schlink (juez jubilado metido en faenas de escritor) y cayó en mis manos "Amores en fuga", que es un libro de cuentos. Pero ése ya no me gustó tanto, y ni siquiera llegué a leer todos los cuentos.
Marian Osorio
Es uno de mis libros favoritos. Desde que lo leí ya hay más de quinientas o cien mil personas más que lo han leído, pues yo personalmente, se lo he recomendado a todos y a muchos les obligué a comprarlo. Me emocionó.
Cicely
Un gran gran libro casi desconocido en España que todos deberíamos leer para entender mejor una parte de la historia reciente de Alemania. No para entender cómo ocurrió todo aquello, sino para entender qué sienten los alemanes respecto al Holocausto nazi y por qué es tan difícil condenar un pasado del que, de algún modo, todos somos culpables. Un estilo simple y directo que esconde reflexiones muy profundas sobre cosas tan elementales como la felicidad, el amor, el crecimiento o la culpa. Tuve que leerlo en alemán para una clase y lo recomiendo a todos los que sepan algo de ese idioma, porque no es difícil de entender, es corto y está muy bien escrito. Es toda una lección de literatura e historia. De Schlink se ha traducido recientemente otro libro, “La justicia de Selb” , el primero de una serie policíaca cuyo protagonista es un detective que había trabajado de fiscal durante el régimen nazi. Está claro que Schlink cree necesario revisar las culpas del pasado para poder seguir adelante.
Manel Sparks
Leí esta novela hace ya algún tiempo y la verdad es que me gustó mucho. Cuando decidí comprar el libro, no conocía nada del autor ni la novela y tampoco había escuchado nada de ambos. Recuerdo una buena sensación de esta lectura. La recomiendo, por supuesto.
Guillermo Gómez Tortosa
Ante todo dar las gracias a esta web y a los comentaristas que me preceden: por ellos descubrí este libro.
El lector me hizo pensar y sentir. ¿Qué más se puede pedir? Bien es cierto que yo lloro hasta con la Teletienda, pero en este caso se trata de emotividad genuina, sin trampas. Schlink se las apaña para aunar concisión, emoción y reflexión. La novela es además un homenaje a la literatura, aspecto éste que acaba de encandilar a los lectores empedernidos como yo.
Anika
Alguien me dijo que era triste, y eso es algo que se trasluce casi desde el principio. Es ese tipo de novelas que no deben leer los que esperan finales felices y con perdices, si no aquellos que quieran leer una historia tremenda en todos los sentidos. Tremenda por el amor prohibido, tremenda por el carácter de Hanna, tremenda por la acusación y sobre todo tremenda por lo que ella se calla sólo por dignidad.
Cuando leí la última página de El lector quedé sorprendida. No puedo imaginar a una persona que, por dignidad, haga lo que hace Hanna (obviamente no lo contaré), sin embargo me parece muy bonito que ella viva la literatura a través de la voz de Michael (esto, lo parezca o no, tiene relación, y sabrá entenderlo quien haya leído el libro).
A veces me pregunto analíticamente tras leer el libro si un escritor ha sabido describir a sus protagonistas. En cierto momento Hanna le pregunta a Michael qué animal se le ocurre cuando piensa en ella. Acto seguido pensé en uno, y unas líneas más abajo allí estaba el animal, el mismo, el que yo había pensado, el que decía Michael y el que Bernhard Schlink usaba como descripción de Hanna. Yo diría, ahora, que sí, que ha sabido hacerlo.
El personaje de Hanna es enigmático y da la impresión de estar viendo una película de los años del post-holocausto, en blanco y negro. Cuando lees a Michael creces con él, sin embargo esa sensación es más intensa con Hanna que con el chico. Todos los demás personajes quedan en un absoluto segundo lugar. En esta historia, Hanna y Michael son la esencia. Ellos y su historia. Triste, sí, pero recomendable.
Joseph B. Macgregor
Acabo de terminar de leer "El lector" de Bernhard Schlink, libro de hermosa tristeza, que me trasmite muchas sensaciones y me motiva algunas reflexiones muy profundas sobre la culpabilidad y la responsabilidad de nuestros actos con respecto a los que nos rodean, las personas con las que nos relacionamos muy intensamente.
El libro está dividido en tres partes, pero sólo la tercera da un sentido total a las otras dos. Esto lo digo, porque quizá la segunda pueda parecer un poco más floja, pero merece la pena leerla para poder entender todo el final y disfrutarlo. Es de esas narraciones que hasta que uno no llega hasta la última página no se da cuenta de lo grande que es esta novela.
La visión sobre el tema de los campos de concentración, el nazismo y demás me parece muy lúcida e interesante. "¿Quién es más culpable el que manda o el verdugo?"
Aparte de todo, es una historia de amor nada cursi, de un romanticismo duro, real, sin concesiones... muy auténticas y muy humanas.
Me llega sobre todo el tema de una relación que se establece a través de la lectura en voz alta y la escritura:
"No quería visitarla por lo que he dicho antes: porque Hanna se había convertido libremente en alguien cercano y al mismo tiempo distante. Tenía la sensación de que Hanna que yo ahora conocía sólo podía existir en la distancia. Temía que el pequeño, fácil e íntimo mundo de mis mensajes y las cintas se revelara demasiado artificial frágil para poder resistir la cercanía verdadera. ¿Cómo íbamos a vernos cara a cara sin que aflorase todo lo que había pasado entre nosotros?"
Una novela espléndida, de verdad.
Marcelo Moraga
Escribo simplemente para recomendar esta pequeña maravilla. Es uno de esos libros que cae en nuestras manos muy de vez en cuando. Es pura emoción. Es sentir el verdadero sabor de las letras.
Pura emoción. Una de esas joyas que, cada tanto, nos marcan y movilizan a tal punto que, de alguna forma nos involucran en su historia. Lo define esa tristeza o melancolía que nos atrapa cuando finalizamos su lectura, ya que nos desaloja de ese mundo mágico que genera en nuestro interior.
Invitado
Pablo Amilcar
La desesperación que se apoderó de mi cuando finalicé la lectura me llevó a una búsqueda frenética por la red de alguna información que me permitirea saber si la historia era real. Como si acaso esto fuese trascendente. La obra está repleta de autorreferencias: Michel Berg es Schlink. Pero nada sabemos de Hanna. Es curioso, no sé si quería saber si la historia era real, tal vez para legitimarla de otro modo, o si no lo fuera, quizás para aliviar la perturbación que me produjo. La imaginación y la inteligencia se rebasan y estamos en el límite de los que toleramos con nuestros propios valores, culpas, añoranzas y.... amores contrariados....
En el fondo lo que está en juego en la obra, real o no, es la confrontación con nustros propios límites, nustra finitud, nuestra soledad. Escribimos y leemos para no estar solos. Este pequeño libro me devolvió a las viajas emociones de mis lecturas adolescentes, aquellas que me marcaron desde un principio y no me abandonaron jamás: el archileído Demián de Hesse, Servidumbre Humana de W. S. Maugham, Martín Eden de Jack London, Crimen y Castido de Dostoievski. Sólo que, ya más grande, en la caja de resonancia interior los sonidos del texto hacen eco en una topografía más accidentada. Es curioso, pero parece que shlink al desafiar no sólo nuestra razón sino también nuestros sentires, nos está proponiendo más contextos para vernos a nosotros mismos que los que nosotros somos capaces de ofrecer para entender su obra.
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